Prima quae prius 4.

Definitivamente todo lo malo que nos ha pasado nos ha hecho ver cosas que no hay. Me deje llevar por el momento, tanto estrés y la falta de sueño, me hicieron seguir ciegamente a Ane. La detective nos hecho una buena bronca al vernos en la comisaria, con nuestra huida habíamos creado mucho revuelo y a un que le contamos lo de la furgoneta, a ellos les dio igual, no nos creyeron y pensaron que seria por toda la medicación administrada. Ane estaba más nerviosa que yo, la única manera de relajar la situación, es que nosotras viésemos con nuestros propios ojos que Elliot estaba tras las rejas.

Después de un buen sermón de mi madre y varias visitas medicas, comprobaron que yo ya estaba recuperada, y que ese bajón puntual era normal, un posible cuadro de estrés. Repito las mismas acciones que la semana anterior, recojo mis cosas y me acerco a la habitación de Ane, ella no se encuentra allí, las enfermeras me comunican que ha sido trasladada a una habitación aislada. Ya me tenia que ir y ningún familiar suyo estaba cerca, luego les llamaría para preguntar por ella.

Ya en casa, coloco todas mis cosas en su sitio, quito algunas fotos de la pared y las tiro a la basura. No me encuentro con muchas fuerzas de volver a clase, ni al trabajo, pero debo volver a mi vida normal. Me doy una ducha caliente y después me acuesto, mi madre me trae la cena a la habitación, pero yo me hago la dormida, me encuentro inapetente. Después de muchas vueltas en la cama, caigo rendida.

La bandeja de la comida esta fría, casi congelada. Hoy la comida, si se le puede llamar así, no tiene forma de nada, ni ningún olor que apreciar que tipo de alimento es. Sin ningunas ganas, no pruebo ni un poco, la dejo en el mismo sitio y me quedo en mí rincón, encima del mugriento colchón que debería de llamar cama, pero que es un foco de infecciones. Con este día, ya son 4 sin comer, pero da igual cuanto días lleve, sé que al 6 día, despertare como su hubiese resucitado de entre los muertos, con mucha energía y sin ningún hambre. Mañana sé que me llevara a una especie de laboratorio que tiene en este lugar, no sé exactamente que es lo que hace, pero en mi cuerpo se pueden apreciar pinchazos y pequeños cortes. El portón del zulo se abre de repente, el me coge del cuello de la camiseta y me arrastra por el pasillo, me resisto e intento luchar con el, sin esperarme lo que va a hacer saca del bolsillo un pequeño taser, cuando el aparato me toca, siento como si un cuchillo gigante atravesase mi cuerpo de arriba abajo. Me quedo totalmente rígida, notando pequeños espasmos en mi cuerpo y extremidades, casi ya sin sentir ni el enganche del cuello. Me carga a su hombro y perdiendo prácticamente el conocimiento, puedo estar segura de que vamos a esa especie de laboratorio. Al final no aguanto más despierta.

Al despertar me encuentro atada a una camilla, mis extremidades están completamente sujetas, imposible soltarme, forcejeo y chillo, pero es inútil, el se comienza acercar con una jeringuilla, me retuerzo, pero el esta cada vez más cerca, cuanto más cerca lo tengo, más deformado y malvado veo su rostro, comienzo a tener el pecho acelerado, diría que la ansiedad sé está haciendo notar”.

Confundida llamo a mi madre, mi localización ha cambiado, ya no me encuentro en esa maldita pesadilla, reconozco mi habitación y palpo las sabanas de mi cama, mi respiración se va calmando y va siendo más normal, mi madre entra en la habitación muy nerviosa, al encontrarme así, me abraza y acuna en sus brazos como si de un bebe se tratase, pero es reconfortante saber que estoy con ella y que estoy en casa.

Esta mañana me he levantado más tranquila, la noche la pase mejor y pude dormir algo. Me preparo y como unos pocos de copos de avena con leche, recojo mi bolso y espero a mi madre en el coche. Tenemos que volver a comisaria, me permitirían ver a Elliot, pero a través de cristal y así ver por mí que lo tienen, y que puedo estar segura. La detective nos encuentra en la puerta, según entramos nos saluda y nos pide que le acompañemos, al pararse frente una puerta, antes de entrar se da la vuelta, dirige su mirada a mí.

Tienes que estar muy segura, si no te encuentras preparada no es obligatorio que lo hagas. Estate tranquila, el no te vera, sabe que detrás del cristal estamos nosotros, ya que es un interrogatorio. Pero no se imagina que puedas estar tú u otra persona ajena a la policía. – Me da una caricia en el hombro, y abre la puerta, ofreciéndome primero que pasase yo. No hay nadie más en la sala, la pared de frente esta completamente en negro, pero la detective al darle a un botón, se vuelve completamente transparente, transformándose en una ventana. Al otro lado se podía ver a un chico, con un mono gris y unos grilletes en muñecas y tobillos. No le podía ver el rostro, se encontraba de espaldas a mí, el color de pelo si podía ser el de él, pero el rostro seguía sin verlo. A la misma sala que nosotros, entra el otro detective, comienza hablar con ella, de unos problemas con cierto papeleo, comparten alguna mirada rara, están hablando en clave para que no sepamos cual es el problema. Dejo a un lado a los detectives y observo más de cerca una marca que tiene en el cuello ese chico.-

¿Detective? ¿ve la marca del chico? ¿La del cuello? – Ella asiente, yo levanto mi pelo y dejo ver mi cuello también, justo a la misma altura y zona, tengo la misma marca y estoy segura de que Ane igual, y de que si buscan en el cuerpo de Erin, la encontrarían también. –

¿Por que? ¿Como es posible que tengáis la misma marca?.- La detective cambia por completo su expresión facial, se ve el miedo y la confusión en su rostro. – ¡NO ES EL!.- Su voz deja ver su inseguridad en este momento, su compañero sale de la sala, y se ve como entra en la otra habitación, levanta al chico y lo dirige al espejo, sin duda su parecido era casi idéntico, pero como dijo Ane no era el, Elliot seguía suelto.

La furgoneta, era el, la furgoneta.- Tiro de la manga de la detective, tal cual que una niña pequeña cuando quiere algo de un adulto, ella asiente como haciéndome ver que me entiende, pide varios apoyos en vigilancia constante en mi casa, no me dejaran sola.

Princeps.

Prima quae prius 3.

Prima quae prius 2.

Prima quae prius

Normalis vitae.

Finita est.

BA ad.

Fuga consilium.

Ad inferis.

depresso.

Primo contactu.

Haec.

Peperit.

Coactio.

Ipsum.

Volo vincere ludum tuum.

Suspicionis.

 

Confodere.

firma

 

Dolorem.

Hic incipit 2.

Hic incipit.

 


 

 

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