Coactio.

«Me encuentro tumbada, bajo la sombra de un árbol. El sol se está poniendo y empieza a refrescar. Una pequeña mariposa de colores vivos se posa en mi antebrazo, se queda quieta. Siendo tan frágil, tiene esa confianza en mí. Después de unos segundos despliega sus alas y hecha a volar. ¿Soy yo esa mariposa?, claro que no, me falta esa libertad, esa de la que ella gusta.»

Abro los ojos y la realidad me golpea en la cara. Solo me queda mi imaginación, para poder escapar de aquí durante segundos y creer que soy libre. No me puedo frustrar, tengo que encontrar la manera de salir. Recordando siempre que la cámara me observa. Tiro de los grilletes, no son muy cortos, pero me permiten algo de movilidad, la justa para rastrear algo de un lado de pared. Minuciosamente, palmo la pared, es ladrillo visto, alguno tiene que quedar suelto, un tornillo oxidado o algo que permita protegerme la próxima vez que Elliot decida aparecer. Es inútil con estas cadenas no tengo la suficiente agilidad para moverme bien, tengo que convencerle para que me suelte. Me siento en el colchón, es algo asqueroso, pero ahora es lo único que tengo, y no puedo moverme de ahí. Hecho mi cabeza hacia atrás, y mi cabeza empezar a maquinar formas de engañar a Elliot.

Oigo voces detrás de la puerta, sea donde se encuentre no está solo. ¿Quién podría ayudar en esto?
Empiezo a pensar que mi mejor amigo es imposible hacerme esto, alguien ha tenido que coaccionarle, algo tiene que haberle pasado. El nunca me haría esto. Pasos se acercan a estas cuatro paredes que me retienen, vienen juntos. El chirrido de la puerta es desagradable al tímpano, entra él, tras él cierra la puerta. -Dile a tu amigo que pase, ¡así seremos más! – Guiño un ojo de forma sarcástica y enfoco una sonrisa asqueada.  El me responde con otra sonrisa, se sienta a mi lado y deja la bandeja en el suelo. Me mira, solo me mira, saca como no del bolsillo del pantalón, un cuchillo, juega con el en su mano, y lo gira sobre su pulgar. – ¿Que te hace pensar que ahí alguien hay fuera? – me mira con un aire de superioridad, que eso es lo que rompe mi idea de que siga ahí mi amigo, y por lo que pienso que haya alguien más. -Será mi imaginación, pero juraría que os escuche discutir, y luego avanzar junto a ti hasta mi celda. – sigo manteniendo mi sonrisa sarcástica, a un que cada vez me dan más ganas de llorar, de gritar papa, mama ayudadme. De nada me sirve ahora mismo, si no soy fuerte, si no me ayudo, no saldré de aquí. Nos miramos mutuamente a los ojos, y una lagrima cae de mi ojo, y recorre mi rostro. El la recoge, la besa y vuelve a posar sus ojos en mí. – Confía en mí. – Esas palabras salen de su boca como un susurro.

Unos golpes provienen de la puerta, ahora la lagrima se le escapa a él, agarra con una mano mi espalda, y al acercarse hacia mí, noto mi abdomen romperse, como arde mi vientre. El frío viene a mí, el se separa de mi lado y se levanta, llevo mis manos a mi vientre, el cual está sangrando. Me siento estupefacta, no consigo articular palabra alguna. Solo brotan lagrimas de mis ojos, y el ardor en mi abdomen empieza a ser más fuerte. Le miro, y él se va alejando, tampoco habla, y sus lagrimas también son evidentes. Pero allí me deja expuesta, y me deja sea lo que vaya a ocurrirme.  Antes de que mis ojos dejen de mostradme lo de mi alrededor, una sombra cada vez más difusa se acerca, y me susurra algo. -Que te sirva de advertencia.

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Volo vincere ludum tuum.

Suspicionis.

Confodere.

Dolorem.

Hic incipit 2.

Hic incipit.

 


 

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26 comentarios sobre “Coactio.

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