Prima quae prius 5.

Ya en la patrulla, junto a mi madre, nos damos cuenta que no vamos hacia nuestra casa.- Disculpe, ¿Dónde nos llevan? – Pregunta mi madre con muchos nervios, veo sus manos temblar e intenta controlarlo un poco, frota dedo por dedo contra la palma de la mano. A mi también se nota mi inquietud, prácticamente ya no tengo uñas en mis dedos, se han convertido en muñones. Señora, la detective las esperara en el lugar elegido, volver a su casa no es seguro. – El policía continua conduciendo y en ningún momento aleja la mirada de la carretera. Es un poco complicado ver donde vamos y donde nos encontramos, ya esta oscuro y hay algo de niebla. Después de un largo y silencioso trayecto, detienen la patrulla en una urbanización de chalets, casi al final de esta, nos detenemos frente a una casita de color blanco y azul. Se ve luz en su interior y el coche de la detective está aparcado cerca de nosotros. La pareja de policías nos invitan a que pasemos, sujetan la puerta de la entrada y en la principal nos esperan la detective y su compañero. Pasen, tenemos mucho que hablar.- La detective está muy seria, nos hacen pasar directamente a la cocina de la casa, ella se encuentra de pies, apoyada sobre la encimera de esta y su compañero, sentado en una silla cerca de la mesa, con sus brazos cruzados y sus piernas abiertas. Nos señalan las sillas invitando a que tomemos asiento. Mi madre se sienta, yo prefiero quedarme de pies. – No me andaré por rodeos, no sabemos donde se encuentra este tipo, la furgoneta que nos describiste apareció esta tarde cerca de vuestra casa, era robada y el conductor se encontraba en su interior, estaba muerto. Hemos encontrado en su sangre un componente, no tiene vuestra compatibilidad, pero si muchos paralelismos con partes de vuestro ADN. – En el laboratorio de criminalistica creen que, habéis sido modificados genéticamente. -No llegamos a reconocer las formulas, para entender lo que os hicieron allí abajo. – Ahora mismo la habitación se ha quedado en rotundo silencio, no sabemos que decir. He sido un jodido conejillo de indias, estupendo, un experimento para el imbécil de Elliot.- Pero hay más, para el eres un tesoro, algo que él ha creado y quiere tenerte si o si, la única manera de atraparle…

– Es usándome de señuelo, por eso esta casa tan alejada, se puede saber, ¿Que pistas le habéis dado para que me encuentre?- Ahora mismo me encuentro furiosa, y no quedara así.-

– No te alteres, pero es así, para el vales mucho, y seras su punto flojo, él vendrá a esta casa. – Me hace mucha gracia como habla como si realmente lo conociese.-

– Se equivoca es más listo de lo que creéis, cuando más despistados estéis, es cuando él aprovechara el momento, el no va a venir, él conseguirá que yo vaya. Pero, estáis muy seguros de que me quiere a mi, les recuerdo que la primera fue Ane, Nei o como quieran llamarla, también está viva, mejor vigilen la a ella, ¿no?.- La detective pone cara de sorpresa, segundos después ella y su compañero se miran, no habían caído en ello. Se levantan y ambos cogen el teléfono para hacer unas llamadas, si se habían calmado, yo les volvía a poner de los nervios. Ambos se dirigen a nosotras, y hablan al unisono.-

– ¡No se muevan de aquí ninguna! – Tampoco teníamos intención. A un que este plan me parece muy estúpido. – me permito dejar de pensar en todo esto y antes de darme la vuelta la detective sujeta mi muñeca.-

– Toma, quiero que me anotes todo, todo lo que te paso en este cuaderno, ya hablaremos más adelante y proseguiremos con los interrogatorios ante cualquier duda, pero estos días serán largos sin salir de aquí y necesitamos saberlo todo, sé que sera duro, pero se ve que eres fuerte. Vendremos por la mañana. – Su ultima palabra se va con ella al golpe de cierre de la puerta. Mi madre se deja caer en el sillón y se lleva ambas manos a la cabeza, entrelazando el pelo entre sus dedos. Esto es muy intenso para ambas. Por lo poco que nos pudieron contar después, mi padre estará de viaje por el trabajo un poco más de lo normal, alargándolo por la situación. Dejo a mi madre hablando por teléfono y yo mientras cojo el cuaderno y me siento en el sofá, de frente a la ventana. Recuerdo tantas cosas, me vienen todas de golpe, no se ni por donde empezar. Al final me decido, todo lo que vi en el laboratorio. “Ese día me desperté directamente en el laboratorio, sobre la misma de siempre, fría, metálica y sucia. Unas gruesas correas me sujetaban, el se encontraba de espaldas a mi, colocando unos tubos y recargando unas jeringas, al principio nos sacaba sangre y otras nos metía un liquido morado, que cuando entraba en las venas, era un dolor insoportable, parecía que nos estuviésemos quemando de dentro a fuera. Jamas nos explico que era lo que hacia, o lo que nos hacía. Todo ello se lo reservaba. Yo comencé a notarme después de bastantes días bastante mejor, tanto física como mental, pero pensé que fuesen rachas. Al igual que cuando no comía, y despertaba días después volvía con esa energía, ahora creo que todo tenia que ver con aquellas inyecciones. A través de las paredes del pasillo de camino al zulo, podías oír gritos de otras personas, no sabia de quien pudiese tratarse, jamás vi la cara de ninguno, excepto a uno, si le vi el rostro, pero jamas supe de quien se trataba. Se encontraba muy dolorido, sus gritos lo confirmaban, uno de sus tobillos se veía roto, se apreciaba bastante bien, prácticamente se le veía el hueso fuera de la carne. Su rostro totalmente desfigurado y lleno de ampollas amarillentas, pero cuando quise saber más, Elliot me sorprendió y encerró en forma de castigo en las cajas de madera, sin comida ni agua, si me comportaba me devolvía al zulo y si presentaba cansancio u otro tipo de desajuste, me llevaba al laboratorio. Allí nos revivía, o por lo menos eso parecía”.

firma

Prima quae prius 4.

Princeps.

Prima quae prius 3.

Prima quae prius 2.

Prima quae prius

Normalis vitae.

Finita est.

BA ad.

Fuga consilium.

Ad inferis.

depresso.

Primo contactu.

Haec.

Peperit.

Coactio.

Ipsum.

Volo vincere ludum tuum.

Suspicionis.

Confodere.

Dolorem.

Hic incipit 2.

Hic incipit.

*Foto de Francesco Tommasini en Unsplash.*

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5 comentarios sobre “Prima quae prius 5.

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