Haz un relato con un personaje mitológico como protagonista.8/52RETO.Guerra de Reinos Mágicos.

Guerra de Reinos Mágicos.

1b9ec69867396a164d678aa863247f56.jpg

Tras conseguir la paz podíamos sentirnos seguros de nuevo en el reino, todo quedo arreglado y pactado y la guerra entre hadas y elfos finalizo. Ya nadie se acordaba del por que de esta guerra, yo en cambio si. Mi padre me envió lejos, para ser instruido como rey para cuando llegara ese momento, yo solo podía pensar en ella, tan frágil, con esas alas tan perfectamente como ella. Nuestras familias no podían concebir como entre nosotros podía haber esa relación que para ellos era tan aberrante. Todo lo dejamos pasar y tras años alejados haciendo cada uno su vida, volví al reino para conocer lo que pronto yo gobernaría, lo que jamas pensé que ese día me toparía con ella, seguir igual de hermosa que cuando la deje para irme, con una gran diferencia, ella ya estaba prometida con otro, con alguien de su especie. Deje de preocuparme por eso, no tenia que ver conmigo, me tenia que centrar en lo importante, el reino y como este se veía amenazado esta vez por el reino del hielo, de como estos seres amenazaban con arrebatarle toda la magia a nuestro Nemeton o árbol de la vida, que mueve por todo el reino la magia como un corazón bombea la sangre por el cuerpo, sin el todos moriríamos.

Debía recibir a todos los soldados que pronto combatirían para protegernos a todos, con espada en mano y mi semblante regio monte a mi caballo dirección al campo de entrenamiento, me encontraba preparado para comenzar la instrucción.

–Caballeros, creo que no hace falta que me presente. Mi padre me ha encomendado la misión de coronar esta batalla y claro que es para ganarla. 935b343f5c406ce28bb05d64473c2331--elf-warrior-woman-warrior.jpgDebemos proteger a todo el reino de lo que esta por venir, tenemos que tener todos los frentes claros y por supuesto conocer bien a nuestros enemigos, ellos ya saben nuestra debilidad y quiero que vosotros conozcáis la suya. – Me dirijo hasta un podium antes preparado, el cual tengo tapado para darle emoción al descubrirlo. Agarro la sabana y tiro de ella hacia atrás dejando visible una pequeña piedra azul oscuro, apagada y sin brillo.

– No se si sabéis de que se trata, pero seré breve, esta es una parte ínfima de lo que ocupa el corazón completo, la veréis fea y sin vida, pero cuando esta junto a la base de todo el reino del hielo resplandece, para derrotarlos solo necesitamos destruir esa base. Unos seréis instruidos en batalla y otros tendréis la misión de destruir la base de ese reino. – Nadie habla, nadie pregunta, se hace un completo silencio. De fondo puedo percibir como unas hadas revolotean intentando escuchar el discurso que estoy dando, retiro un mechón de mi cabello detrás de mi oreja, para intentar escuchar lo que quiera que digan.

– Ese elfo iluso, piensa que va a ganar, el reino del hielo acabara con ellos y jamas tendrán sospechas de nosotras las hadas. – Ambas hadas soltaron una carcajada que me hirvió la sangre, pegue un golpe en el podium y grite al cielo. – ¡Nooooooooooo! Esas malditas hadas otra vez en todo esto. Quiero que alguien las vigile, quiero saberlo todo. – Dos elfos jóvenes, de la parte de atrás fueron en dirección a ellas, mientras yo seguí dando mi discurso y mi padre se me acerco desde mi espalda, coloco su mano en mi hombro y me dio una sonrisa aprobando mi mandato. 

*Imagen de Gabriela Tancetti en pinterest.*

*Imagen de Gabriela Tancetti en pinterest.*

8f42bf78-97e6-4e35-8ec5-709ed099f8e9-bc677968-884e-4899-8706-6710859dba8f-v1

 

 

 

 

 

 


 

cc-by

1812109280899.barcode-72.default

Anclados en bucle 4. – Realidad oscura.

 

Estamos buscando en todos los vagones, no vemos en ningún momento al hombre que cuenta los billetes, la verdad que la situación me está poniendo la piel de gallina, con constantes escalofríos. En la cara de Samuel veo que el esta, igual, nos encontramos algo solos, no vemos a nadie en los vagones, no sabemos realmente si hubo alguien antes, el otro hombre se fue en dirección contraria y la señora se quedo en el vagón hablando con su perro. Vamos llegando a la cabina del maquinista, no hemos visto a nadie en todo el trayecto, también nos hemos dado cuenta que al pasar de nuestro vagón al siguiente, todo ha sido oscuridad, tanto en el exterior, como en el interior del tren. Al principio pensamos que seria un fallo del tren, pero vimos que la cabina del maquinista estaba completamente alumbrada, a través de la ventana vemos una figura sentada en una silla, de frente a los mandos del tren, no se mueve, pero ahí esta. Samuel intenta abrir la puerta, esta está cerrada, ambos nos miramos extrañados, Samuel golpea varias veces la puerta, el hombre no se gira para vernos. Volvía a sentir en mi cuerpo los escalofríos y la piel de gallina la sentía cada vez más tensa, en mi hombro derecho la presión se podía sentir, como si algo o alguien tirase de mí, pero al girarme y comprobar no podía ver a nadie, algo me decía que nos fuésemos de ahí. La presión ceso, esta vez un susurro, como una pequeña frisa, silbaba en mi cabeza.

-¿Lo escuchas? – Me dirijo a Samuel. –

-¿El que? Yo no escucho nada. – Deje de darle importancia, mi mente ya me estaba jugando una mala pasada y no seria nada.- Al volver al vagón saliendo de la zona de la cabina, sentada en los primeros asientos se encontraba una chica, rubia y muy pálida. -Ella, no estaba antes, ¿verdad? – Samuel no dice nada, va directo a donde está la chica sentada.

 

-¿De donde has salido? – El se sienta al lado de ella, pero ella no contesta. Lentamente levanta su cabeza y dirigiéndose a ambos. -Huir, cuando podáis huir, o no saldréis nunca de aquí.- Su voz, me recordó al susurro de hace un momento, pero al mirar a Samuel y este devolverme la mirada, la chica desapareció delante de nosotros, pero en el aire podíamos seguir escuchándola, ese susurro se quedaba en el aire. Continuamos para ir a nuestro vagón y advertir a las otras dos personas que viajaban con nosotros, al llegar al tercer vagón, la luz volvió de repente y de nuevo se podía ver el paisaje de fondo a través de las ventanas de este. Al cambio de vagón, donde las salidas, a mí circulo visual veo la manilla de emergencia para detener el tren, no lo pienso y tiro con todas mis fuerzas de él. Consigo parar el tren, Samuel corre hacia la puerta, esta completamente bloqueada. –

-¡Mierda! ¡Vamos hacia la siguiente puerta! – Dice Samuel, mientra tira de mi brazo hacia delante, al llegar a la siguiente puerta el tren se pone en marcha de nuevo, a contra marcha, Samuel tira de la manija, quedándose con ella en la mano, el tren comienza a ir más rápido, no se detiene en ningún momento y nuestras caras de miedo van alargándose mientras el tren va cogiendo velocidad. Cuando ya casi no se puede percibir nada, casi un sonido hueco, como una explosión vacía. Todo vuelve a ser negro, no puedo escuchar a Samuel, y estaba vez la explosión se va acercando. La luz vuelve y a través de la ventana se ve el humo y el fuego acercarse, Samuel me da la mano, ya está ahí. 08 de enero 2019 Esperando el tren para volver a Gotxea, este hoy está tardando más de lo normal, compruebo de nuevo la hora, espero que llegue pronto o el viaje sera largo y pesado. Cuando por fin llega, me subo a mi vagón y miro en mi billete cual es el asiento asignado. Me iba a poner una película, pero saco uno de mis libros, sé que con lo largo que sera, podre terminarlo. Llegamos a la siguiente parada, sube al tren un chico, no presto atención, el libro me tiene muy absorbida.

-¿Perdona? Llevo ya media hora en el tren, el contador de billetes no ha pasado. – Salgo de mi mundo particular, realmente no recuerdo haber visto a nadie más entrar al vagón que no fuese el chico. Lo cierto, ahora que me preguntas, a mí tampoco me han venido a pedir el billete. Bueno ya vendrán. – El chico asiente, el saca su móvil y unos cascos y mira a través de la ventana. Yo vuelvo a mi libro y ninguno de los dos vuelve hablar. Tras varias horas en el tren llegamos a la siguiente parada, en ella sube un matrimonio joven con dos niños, se sientan al fondo del vagón. Ambos niños no paran de corretear por todo el vagón, jugando al pilla-pilla, la madre no para de hablar por el teléfono y el padre intenta hablar con ellos para que se sienten. El ultimo en subir un hombre que se sienta en los asientos siguientes al mio. El tren, continua y pasado un rato las luces del vagón comienzan a fallar, hasta que se funden y nos quedamos a oscuras. Los niños comienzan a chillar, la madre pido al marido que vaya a ver que pasa y este le discute que mejor llamen al timbre que venga el revisor (debe de ser el contador de billetes, cierto que es el revisor, no me acordaba yo del nombre). Cuando levanto la vista, detrás del cristal de la puerta, observo una sombra que pasa de largo. Me levanto y dirijo hacia allí, podría ser el, que está comprobando que la gente este en calma, algún fallo técnico o cualquier otra cuestión. Al tirar del manillar este no funciona, parece atascado.

diego-duarte-cereceda-382050-unsplash.jpg

-No veo nada, ¿Alguien podría alumbrarme aquí?- El padre de los niños se acerca con la linterna del móvil y me alumbra hacia el manillar, pero no vemos nada, al levantar la linterna vemos un horrible rostro grites, ambos nos asustamos y gritamos ciertas palabras no aptas para menores. –

-¡SU PUTA MA…! – Decimos ambos.-

-¡Antonio esa boca! ¡Los niños! – Regaña la mujer al hombre. –

-¿Que era eso? – Digo al hombre, vuelvo a girar la manija de la puerta, esta vez se abre.-

-¿Enserio vas a entrar? ¿No has visto eso? – Sé lo que he visto, el también, pero quiero saber que pasa.-

-Te acompaño.- Dice el chico de la primera parada. De la nada un nombre viene a mi cabeza, y mi boca lo dice sin preguntar a mi cabeza si es lo correcto.-

-¿Samuel? – El chico sorprendido me responde, preguntándome lo mismo. –

-¿Ruth? – Yo asiento, ambos comenzamos a buscar en el vagón dos rostros conocidos en nuestra mente. Pero aquí no están.

-¿Os conocéis? -Nos pregunta el hombre misterioso.-

-No estamos seguros.- Contestamos los dos al unisono.

*Foto de Uriel soberanes en Unsplash.*( Imagen destacada)

*Foto de Diego Duarte Cereceda en Unsplash.*

Anclados en bucle 3 – Enlaces.

Anclados en bucle 2 – Realidad cero.

Anclados en bucle 1- Nuevo relato.

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

cc-by

1812059244606.barcode2-300.default

Anclados en bucle 2 – Realidad cero.

 

Al abrir los ojos, no puedo creer que lentos son cinco minutos, por que no ha pasado más que eso. La película se me hace pesada, decido apagar el portátil y sacar el móvil y escuchar algo de música. Visualizo a mi alrededor, no se han movido, todos siguen igual, el chico lee su libro, el señor sigue mirando su agenda y la señora sigue intentado comunicarse con su mini perro. Este viaje se me está haciendo pesado, muy pesado. Miro por la ventana, todo me aparece igual, como si viajásemos en círculos. Exactamente llevaremos ya seis o siete horas de tren, no sé exactamente que pensar, me encuentro bastante confusa, por el altavoz de la cabina, comunican la siguiente parada. Caminos Oteros. – Creo que esa parada, fue la anterior a la miá, donde yo cogí este mismo tren. Sera coincidencia, sera parecido el nombre, o leí mal antes de subirme. Al llegar a la parada, la vuelve a comunicar pero no para, tampoco le damos ninguna importancia, no abría nadie esperando. Después de tantas horas el chico decide comunicarse conmigo. – –

-¿No te parece que llevamos muchas horas, y muy poco movimiento, en un vagón tan grande?- Yo asiento, saco mi móvil de nuevo, para ver cuanta cobertura tengo y si puedo realizar alguna llamada. – Yo no tengo cobertura, ¿tú si? – Vuelve a dirigirse a mi. Yo tampoco tengo cobertura. Le digo que no gesticulando con mi cabeza. Me ofrece su mano y yo la estrecho con la miá.- Samuel.- Se presenta.

-Ruth.- Me presento yo. – Viajo a Gotxea, ¿tu?- Cuando va a decirme a donde se dirige el, frunce el ceño, parece confundido.-

-¿Eh? ¿Pues? No me acuerdo.- Saca de su bolsillo un papel, ¿en blanco?- Se supone que este es mi billete, está en blanco. – Saco el mio de mi bolsillo, tiene el agujero de la perforación, pero al igual que el de él, está en blanco.

-Perdona, ¿donde te dije que iba?, se me olvido. – Él comienza hacer gestos, intenta buscar las palabras, pero está mudo, no sabe que decirme. El hombre sigue a lo suyo, pero la señora sin dirigirse directamente a nosotros, habla con su perro, pero contestando a nuestras preguntas.-

-Fuffy, los niños no saben donde van. ¿yo tampoco? ¿lo olvide también? Si, lo olvide. ¿Quien es un perrito bueno? Fuffy es un perrito bueno. La señora completamente ida, con una voz ñoña y chillona, nos daba a entender que ella estaba tan perdida como nosotros, no dijo nada más, dejaba que su perro enano le lamiera la cara, mientras ella seguía hablándolo como a un bebe, cuando el adulto le dice gu-gu, ta-ta, y el bebe contestara jugando a eso. –

sawyer-bengtson-279792-unsplash

-¡Caramba Fuffy!, mi billete, también está en blanco, ¿de donde veníamos? ¿a donde íbamos?, no sabemos. – Si seguíamos así, esto me iba a desquiciar a mi también, ¡me cago en Fuffy, en la señora, en todos los pasajeros y el maquinista del tren! Esto seguro era una maldita pesadilla y yo tendría que despertar. –

-¿Samuel? ¿me acompañas? – Levanta la cabeza.-

-¿Donde? – Parece que necesita detalles.-

-Pues hombre, averiguar donde estamos o que pasa aquí. A buscar al maquinista o al resto de pasajeros. – Asiente, se levanta y me deja pasar para que vaya la primera. Al dirigirme hacia la puerta, el perro comienza a ladrar, sin explicación. La señora lo intenta calmar, pero se baja de los brazos de su ama y se pone detrás de nosotros a seguir ladrando. Al abrir la puerta el perro pasa primero. La señora se levanta y va detrás de el, no muy lejos por que las puertas siguientes están cerradas. La señora vuelve a su sitio cerrándose la puerta al entrar ella. Nosotros vemos como el tren va cada vez más rápido, entramos al siguiente vagón, hay como 10 personas en el, pero nadie nos mira al entrar, nadie saluda, ni se mueven, son estatuas vivientes, ya que podíamos escuchar sus respiraciones, el calor en el vagón y hasta el pulso. Ambos nos miramos, ninguno de los dos cree la situación. Continuamos de vagón en vagón y es más de lo mismo. Tenemos que hablar con el maquinista.

Anclados en bucle 1- Nuevo relato.firma

 

 

 

 

*Foto de Uriel soberanes en Unsplash.*( Imagen destacada)

*Foto de Sawyer Bengtson en Unsplash*


 

cc-by

1812059244606.barcode2-300.default

Anclados en bucle 1- Nuevo relato.

Compruebo mi billete para sentarme en el asiento que me asignan, en los asientos contiguos no hay nadie. Guardo mi bolsa debajo de mi asiento y me coloco los auriculares, los conecto a mi portátil, pongo mi película favorita y en lo que empieza compruebo los mensajes de mi móvil. Un señor se acerca de a mi, me retiro los auriculares, me está pidiendo mi billete y como me pasa siempre, no me acuerdo donde lo puse. Lo encuentro arrugado en el bolsillo trasero de mis vaqueros, se lo entrego y me vuelvo a sentar. Tras media hora de viaje, hacemos la primera parada en un pueblo cercano, aquí se subió mi primer compañero de viaje. Se sienta frente a mi un chico joven, de tez blanca y pelo oscuro. De su boca sale un simple hola, el saca un libro y unos tapones para los oídos. El viaje continua, vamos los dos solos en el vagón. Todo está en silencio, vuelve el hombre a comprobar el billete del chico y continua al siguiente vagón.adrian-261819-unsplash La película me entretiene bastante, pero todavía me esperan unas cuantas horas de viaje, vengo cargada de comida basura, un par de libros y alguna que otra película extra. El chico frente a mi levanta alguna vez la vista hacia donde me encuentro, pero no inicia ninguna conversación en ningún momento. Una vez finaliza la película ha acabado, apago el ordenador y saco un bocadillo que devoró. Me levanto para ir al servicio, pero el vagón se sacude ligeramente, frena de golpe y anuncian la parada. Decido esperar para poder ir al servicio una vez haya subido todo el mundo. Arranca el tren y esta vez no sube nadie, aparece de nuevo el hombre, pero según viene se va, ahora si me levanto y voy al servicio. Según abro la puerta para salir del servicio, el chico del vagón esta frente a mi.-

-¡JODER! Que susto me has dado chico.- Debo de ser muy graciosa, por que comienza a reírse. Menudo idiota, me siento de nuevo y saco el ordenador para poner otra película y comerme una bolsa de patatas. Vuelve el chico y el continua con su libro, levanta varias veces la cabeza y sigue riéndose, debe de reírse de mi forma de comer, ya que puedo comer como una cerda y no engordar ni un gramo, así es mi constitución. Empiezan anunciar otra parada más, nos vamos acercando a ella, ya desde lejos se ve una gran cola para entrar, esta vez el vagón se llenara, o eso creía, por que a el solo sube un señor bastante más mayor que nosotros, con una gabardina negra, un sombrero y un maletín de ese mismo color. Su saludo fue frio, pero tampoco veníamos hacer amistad, se sienta en el asiento contiguo al mio y comprueba una especie de agenda, mientras saca un teléfono algo prehistórico para llamar, se escuchan los botones al marcar al igual que pasas la rosca de la maquina de escribir. Señor engrase el móvil o cambíelo, este serie mi segundo compañero de viaje. Cada uno continuamos a lo nuestro, y tras varias paradas más y otras tantas horas de viaje detrás, sube la cuarta y ultima compañera de viaje. Una mujer bastante mayor, que viaja con un pequeño perrito metido en su transportin. Ella va hablando con el perrete, él contesta ladrando, casi como si realmente estuvieran entablando entre ellos un conversación, la mujer acomoda al perrete en sus pies y ella se sienta al lado del chico. Todo muy normal y común

firma, eso parece, pero en esas horas de viaje ocurriría lo que ocurre en cualquier novela de misterio. Continuar conmigo, os contare toda la historia de como nos anclamos al tren…

 

 

*Photo by adrian on Unsplash*

*Foto de Uriel soberanes en Unsplash.*

 


 

cc-by

1812109280899.barcode-300.default

Prima quae prius 5.

Ya en la patrulla, junto a mi madre, nos damos cuenta que no vamos hacia nuestra casa.- Disculpe, ¿Dónde nos llevan? – Pregunta mi madre con muchos nervios, veo sus manos temblar e intenta controlarlo un poco, frota dedo por dedo contra la palma de la mano. A mi también se nota mi inquietud, prácticamente ya no tengo uñas en mis dedos, se han convertido en muñones. Señora, la detective las esperara en el lugar elegido, volver a su casa no es seguro. – El policía continua conduciendo y en ningún momento aleja la mirada de la carretera. Es un poco complicado ver donde vamos y donde nos encontramos, ya esta oscuro y hay algo de niebla. Después de un largo y silencioso trayecto, detienen la patrulla en una urbanización de chalets, casi al final de esta, nos detenemos frente a una casita de color blanco y azul. Se ve luz en su interior y el coche de la detective está aparcado cerca de nosotros. La pareja de policías nos invitan a que pasemos, sujetan la puerta de la entrada y en la principal nos esperan la detective y su compañero. Pasen, tenemos mucho que hablar.- La detective está muy seria, nos hacen pasar directamente a la cocina de la casa, ella se encuentra de pies, apoyada sobre la encimera de esta y su compañero, sentado en una silla cerca de la mesa, con sus brazos cruzados y sus piernas abiertas. Nos señalan las sillas invitando a que tomemos asiento. Mi madre se sienta, yo prefiero quedarme de pies. – No me andaré por rodeos, no sabemos donde se encuentra este tipo, la furgoneta que nos describiste apareció esta tarde cerca de vuestra casa, era robada y el conductor se encontraba en su interior, estaba muerto. Hemos encontrado en su sangre un componente, no tiene vuestra compatibilidad, pero si muchos paralelismos con partes de vuestro ADN. – En el laboratorio de criminalistica creen que, habéis sido modificados genéticamente. -No llegamos a reconocer las formulas, para entender lo que os hicieron allí abajo. – Ahora mismo la habitación se ha quedado en rotundo silencio, no sabemos que decir. He sido un jodido conejillo de indias, estupendo, un experimento para el imbécil de Elliot.- Pero hay más, para el eres un tesoro, algo que él ha creado y quiere tenerte si o si, la única manera de atraparle…

– Es usándome de señuelo, por eso esta casa tan alejada, se puede saber, ¿Que pistas le habéis dado para que me encuentre?- Ahora mismo me encuentro furiosa, y no quedara así.-

– No te alteres, pero es así, para el vales mucho, y seras su punto flojo, él vendrá a esta casa. – Me hace mucha gracia como habla como si realmente lo conociese.-

– Se equivoca es más listo de lo que creéis, cuando más despistados estéis, es cuando él aprovechara el momento, el no va a venir, él conseguirá que yo vaya. Pero, estáis muy seguros de que me quiere a mi, les recuerdo que la primera fue Ane, Nei o como quieran llamarla, también está viva, mejor vigilen la a ella, ¿no?.- La detective pone cara de sorpresa, segundos después ella y su compañero se miran, no habían caído en ello. Se levantan y ambos cogen el teléfono para hacer unas llamadas, si se habían calmado, yo les volvía a poner de los nervios. Ambos se dirigen a nosotras, y hablan al unisono.-

– ¡No se muevan de aquí ninguna! – Tampoco teníamos intención. A un que este plan me parece muy estúpido. – me permito dejar de pensar en todo esto y antes de darme la vuelta la detective sujeta mi muñeca.-

– Toma, quiero que me anotes todo, todo lo que te paso en este cuaderno, ya hablaremos más adelante y proseguiremos con los interrogatorios ante cualquier duda, pero estos días serán largos sin salir de aquí y necesitamos saberlo todo, sé que sera duro, pero se ve que eres fuerte. Vendremos por la mañana. – Su ultima palabra se va con ella al golpe de cierre de la puerta. Mi madre se deja caer en el sillón y se lleva ambas manos a la cabeza, entrelazando el pelo entre sus dedos. Esto es muy intenso para ambas. Por lo poco que nos pudieron contar después, mi padre estará de viaje por el trabajo un poco más de lo normal, alargándolo por la situación. Dejo a mi madre hablando por teléfono y yo mientras cojo el cuaderno y me siento en el sofá, de frente a la ventana. Recuerdo tantas cosas, me vienen todas de golpe, no se ni por donde empezar. Al final me decido, todo lo que vi en el laboratorio. “Ese día me desperté directamente en el laboratorio, sobre la misma de siempre, fría, metálica y sucia. Unas gruesas correas me sujetaban, el se encontraba de espaldas a mi, colocando unos tubos y recargando unas jeringas, al principio nos sacaba sangre y otras nos metía un liquido morado, que cuando entraba en las venas, era un dolor insoportable, parecía que nos estuviésemos quemando de dentro a fuera. Jamas nos explico que era lo que hacia, o lo que nos hacía. Todo ello se lo reservaba. Yo comencé a notarme después de bastantes días bastante mejor, tanto física como mental, pero pensé que fuesen rachas. Al igual que cuando no comía, y despertaba días después volvía con esa energía, ahora creo que todo tenia que ver con aquellas inyecciones. A través de las paredes del pasillo de camino al zulo, podías oír gritos de otras personas, no sabia de quien pudiese tratarse, jamás vi la cara de ninguno, excepto a uno, si le vi el rostro, pero jamas supe de quien se trataba. Se encontraba muy dolorido, sus gritos lo confirmaban, uno de sus tobillos se veía roto, se apreciaba bastante bien, prácticamente se le veía el hueso fuera de la carne. Su rostro totalmente desfigurado y lleno de ampollas amarillentas, pero cuando quise saber más, Elliot me sorprendió y encerró en forma de castigo en las cajas de madera, sin comida ni agua, si me comportaba me devolvía al zulo y si presentaba cansancio u otro tipo de desajuste, me llevaba al laboratorio. Allí nos revivía, o por lo menos eso parecía”.

firma

Prima quae prius 4.

Princeps.

Prima quae prius 3.

Prima quae prius 2.

Prima quae prius

Normalis vitae.

Finita est.

BA ad.

Fuga consilium.

Ad inferis.

depresso.

Primo contactu.

Haec.

Peperit.

Coactio.

Ipsum.

Volo vincere ludum tuum.

Suspicionis.

Confodere.

Dolorem.

Hic incipit 2.

Hic incipit.

*Foto de Francesco Tommasini en Unsplash.*

1812049241240.barcode-300.default

Prima quae prius 4.

Definitivamente todo lo malo que nos ha pasado nos ha hecho ver cosas que no hay. Me deje llevar por el momento, tanto estrés y la falta de sueño, me hicieron seguir ciegamente a Ane. La detective nos hecho una buena bronca al vernos en la comisaria, con nuestra huida habíamos creado mucho revuelo y a un que le contamos lo de la furgoneta, a ellos les dio igual, no nos creyeron y pensaron que seria por toda la medicación administrada. Ane estaba más nerviosa que yo, la única manera de relajar la situación, es que nosotras viésemos con nuestros propios ojos que Elliot estaba tras las rejas.

Después de un buen sermón de mi madre y varias visitas medicas, comprobaron que yo ya estaba recuperada, y que ese bajón puntual era normal, un posible cuadro de estrés. Repito las mismas acciones que la semana anterior, recojo mis cosas y me acerco a la habitación de Ane, ella no se encuentra allí, las enfermeras me comunican que ha sido trasladada a una habitación aislada. Ya me tenia que ir y ningún familiar suyo estaba cerca, luego les llamaría para preguntar por ella.

Ya en casa, coloco todas mis cosas en su sitio, quito algunas fotos de la pared y las tiro a la basura. No me encuentro con muchas fuerzas de volver a clase, ni al trabajo, pero debo volver a mi vida normal. Me doy una ducha caliente y después me acuesto, mi madre me trae la cena a la habitación, pero yo me hago la dormida, me encuentro inapetente. Después de muchas vueltas en la cama, caigo rendida.

La bandeja de la comida esta fría, casi congelada. Hoy la comida, si se le puede llamar así, no tiene forma de nada, ni ningún olor que apreciar que tipo de alimento es. Sin ningunas ganas, no pruebo ni un poco, la dejo en el mismo sitio y me quedo en mí rincón, encima del mugriento colchón que debería de llamar cama, pero que es un foco de infecciones. Con este día, ya son 4 sin comer, pero da igual cuanto días lleve, sé que al 6 día, despertare como su hubiese resucitado de entre los muertos, con mucha energía y sin ningún hambre. Mañana sé que me llevara a una especie de laboratorio que tiene en este lugar, no sé exactamente que es lo que hace, pero en mi cuerpo se pueden apreciar pinchazos y pequeños cortes. El portón del zulo se abre de repente, el me coge del cuello de la camiseta y me arrastra por el pasillo, me resisto e intento luchar con el, sin esperarme lo que va a hacer saca del bolsillo un pequeño taser, cuando el aparato me toca, siento como si un cuchillo gigante atravesase mi cuerpo de arriba abajo. Me quedo totalmente rígida, notando pequeños espasmos en mi cuerpo y extremidades, casi ya sin sentir ni el enganche del cuello. Me carga a su hombro y perdiendo prácticamente el conocimiento, puedo estar segura de que vamos a esa especie de laboratorio. Al final no aguanto más despierta.

Al despertar me encuentro atada a una camilla, mis extremidades están completamente sujetas, imposible soltarme, forcejeo y chillo, pero es inútil, el se comienza acercar con una jeringuilla, me retuerzo, pero el esta cada vez más cerca, cuanto más cerca lo tengo, más deformado y malvado veo su rostro, comienzo a tener el pecho acelerado, diría que la ansiedad sé está haciendo notar”.

Confundida llamo a mi madre, mi localización ha cambiado, ya no me encuentro en esa maldita pesadilla, reconozco mi habitación y palpo las sabanas de mi cama, mi respiración se va calmando y va siendo más normal, mi madre entra en la habitación muy nerviosa, al encontrarme así, me abraza y acuna en sus brazos como si de un bebe se tratase, pero es reconfortante saber que estoy con ella y que estoy en casa.

Esta mañana me he levantado más tranquila, la noche la pase mejor y pude dormir algo. Me preparo y como unos pocos de copos de avena con leche, recojo mi bolso y espero a mi madre en el coche. Tenemos que volver a comisaria, me permitirían ver a Elliot, pero a través de cristal y así ver por mí que lo tienen, y que puedo estar segura. La detective nos encuentra en la puerta, según entramos nos saluda y nos pide que le acompañemos, al pararse frente una puerta, antes de entrar se da la vuelta, dirige su mirada a mí.

Tienes que estar muy segura, si no te encuentras preparada no es obligatorio que lo hagas. Estate tranquila, el no te vera, sabe que detrás del cristal estamos nosotros, ya que es un interrogatorio. Pero no se imagina que puedas estar tú u otra persona ajena a la policía. – Me da una caricia en el hombro, y abre la puerta, ofreciéndome primero que pasase yo. No hay nadie más en la sala, la pared de frente esta completamente en negro, pero la detective al darle a un botón, se vuelve completamente transparente, transformándose en una ventana. Al otro lado se podía ver a un chico, con un mono gris y unos grilletes en muñecas y tobillos. No le podía ver el rostro, se encontraba de espaldas a mí, el color de pelo si podía ser el de él, pero el rostro seguía sin verlo. A la misma sala que nosotros, entra el otro detective, comienza hablar con ella, de unos problemas con cierto papeleo, comparten alguna mirada rara, están hablando en clave para que no sepamos cual es el problema. Dejo a un lado a los detectives y observo más de cerca una marca que tiene en el cuello ese chico.-

¿Detective? ¿ve la marca del chico? ¿La del cuello? – Ella asiente, yo levanto mi pelo y dejo ver mi cuello también, justo a la misma altura y zona, tengo la misma marca y estoy segura de que Ane igual, y de que si buscan en el cuerpo de Erin, la encontrarían también. –

¿Por que? ¿Como es posible que tengáis la misma marca?.- La detective cambia por completo su expresión facial, se ve el miedo y la confusión en su rostro. – ¡NO ES EL!.- Su voz deja ver su inseguridad en este momento, su compañero sale de la sala, y se ve como entra en la otra habitación, levanta al chico y lo dirige al espejo, sin duda su parecido era casi idéntico, pero como dijo Ane no era el, Elliot seguía suelto.

La furgoneta, era el, la furgoneta.- Tiro de la manga de la detective, tal cual que una niña pequeña cuando quiere algo de un adulto, ella asiente como haciéndome ver que me entiende, pide varios apoyos en vigilancia constante en mi casa, no me dejaran sola.

Princeps.

Prima quae prius 3.

Prima quae prius 2.

Prima quae prius

Normalis vitae.

Finita est.

BA ad.

Fuga consilium.

Ad inferis.

depresso.

Primo contactu.

Haec.

Peperit.

Coactio.

Ipsum.

Volo vincere ludum tuum.

Suspicionis.

 

Confodere.

firma

 

Dolorem.

Hic incipit 2.

Hic incipit.

 


 

 

cc-by1812109280899.barcode-300.default

Pluma, tintero y papel.

Sobre un escritorio vivía la señora Pluma, muy amiga del señor Tintero y el señor Papel. Ella conocía todo tipo de chismes a lo largo de la mesa. Su confidente el señor Tintero, pero aliado del señor Papel. Al conocer esta gran traición y desvelando secretos ya no tan ocultos, la señora Pluma los dejo de lado. Sin entender que esa enemistad, seria su perdición, la señora Pluma, poco a poco se seco. Produjo, que lo mismo pasara con el señor Tintero, que grandes momentos habían pasado juntos. El señor Papel quedo solo, sin secarse, solo cogiendo polvo. Un buen día, algo grande ocupo la mesa, en su gran totalidad. El señor Papel, conoció a su nuevo aliado.

– ¡Me presento señor Papel, soy la señora Maquina de Escribir!, juntos escribiremos grandes historias. Que llegaran a miles de personas.

 

firma

 

 

 

 

 

 


 

Safe Creative - Registro de propiedad intelectual