Las habitaciones de la mente- In mente interfectorem. (Cerca del final)

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Nunca estaré al 100℅, pero me encuentro más centrada. Pronto podré volver a las clases y dejarme de tanta paranoia en mi cabeza. Elliot nunca apareció, ni creo que aparezca.

¡BAJA LA TELE, SORDO! — Mi hermano ya parece un abuelito, la televisión resuena por toda la casa. —¡BAJA, QUE ESTO TE INTERESA! — La reportera del Telediario habla sobre la aparición de un cuerpo cerca del zulo y el túnel de alcantarillado.

“—Lo poco que nos han contado los inspectores. Es que el cuerpo podría ser del joven que está en busca y captura. Elliot. Por el secuestro y asesinato de varias jóvenes. Que ahora desmorona un poco la investigación.

¿Como puede ser posible? Estos de la tele ya no saben que inventar para tener audiencia. Pero desde luego que me alegro, si ese cabrón está muerto. Mientras estoy en el baño, escucho cuchichea a mi madre y a mi hermano. Debe de estar hablando de la tele y de lo que han encontrado. La verdad que no les prestó atención. Un golpe seco en la puerta me saca de mi letargo. Mi madre exige de mi persona, urgente. Cuando salgo me apunta con la papelera de la habitación en mi cara.

¿Me puedes explicar esto? — Dentro aparte de papeles al fondo se pueden ver las pastillas de los nervios.

Que ya no necesito estar drogada todo el día mamá. Estoy mejor y esas pastillas no me deja ser yo misma. —Su expresión deja ver el descontento a mis palabras. Pero deberá encarga lo que quiero, ya soy mayor de edad y sabe que eso lo decido yo. No le da tiempo a contestarme, antes suena el teléfono de casa.

Es la inspectora, necesita hablar contigo. — Otra vez todo, nunca acabará esto.

Otro interrogatorio más que se suma. El semblante de la inspectora cada vez es más severo. No veo que se regale ni un poco, debe de haber pasado algo que les haya destrozado todo el perfil del asesino. Que irónico todo, al final el monstruo se volvió víctima. La misma habitación, con sus misma mesa, silla, cámara y cristal. Espejo o como más rabia te de llamarlo.

Mejor, ¿no? —Apoya bruscamente sus manos en la mesa. Yo arqueo una ceja. No se porque, pero quiere desestabilizarme.

Depende inspectora. Si me va a decir que el muerto es Elliot. Bailare. —No muestra gesto que me de una pista de que piensa o siente. Es demasiado frustrante.

¿Por qué dejaste de tomar la medicación? —De nuevo vuelve apoyarse en la mesa. —¿Y desde cuando? — Su tono de voz cambió. Sin control, dejó entre vez una sonrisa. —No contestó a mi pregunta.

¿Es Elliot? —No me responde. — Me encuentro también, que no vi necesidad de seguir con algo que me dejaba más muerta que viva. Y no he pasado por todo eso para seguir muerta en vida. — Sigue sin articular palabras, pero no puedo mostrar debilidad. Ya sospechan de mi y no sé el motivo.

Efectivamente es Elliot. Yo lo que me sigo preguntando, como es posible que él fuese tu secuestrador y el causante de tantas atrocidades. Si él hace 16 meses que lleva muerto. — No puedo contestarle, no sé que contestarle. — ¿Me lo puedes explicar? — Aguanto la mirada. Abren la puerta, el otro inspector casi sin aliento llama a su compañera.

Otro cuerpo. Mario de Vega González. —Ambos se van corriendo y el agente que queda allí me lleva hasta la salida. Mi madre espera en la puerta.

En el centro comercial, entró de tienda en tienda. Me pruebo ropa y zapatos. Soy capaz de olvidar un poco la escena de la comisaría. Cuando llegó a casa me baño, ceno y me acuesto. Creo que volverán a llamarme.

 

*El olor a moho es nauseabundo, pero esto es lo mejor que pude encontrar. Está lo suficientemente aislado para que por mucho que quieran huir, mueran deshidratados intentándolo.

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No llevó la cuenta de los días, desactive los dispositivos que me relacionaban y deje mi coche abandonado. La furgoneta blanca que adquirí tampoco estaba tan mal.

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Ahora voy corriendo por el campo del alcantarillado, veo el pozo. Comienzo a subir la cuerda, estará muerta, sería un milagro que estuviese viva. —Bebé— No contesta pero Alicia acepta el trago de agua.

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Ambos embriones los llevaré yo misma implantados.— Preparó el instrumental básico y realizó la primera prueba

Experimento 1 realizado— Apagó la grabadora y preparó a la sujeto 2.

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No debí enfadarlos, las órdenes eran claras y no las seguí. Solo espero que me perdonen la vida y me dejen seguir en esto. Yo sabía de sobra donde me metía.*

Me despierto sudorosa, sin encontrar explicación a mi sueño. Creo que debería llamarlos recuerdos.

*Imagen de Shivil xx en Pinterest*

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Verum.

Prima quae prius 9 -Ad extremum spiritum-

Prima quae prius 8.

Categoria: In mente interfectorem

 

 

 

 

 

 

 

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Enlace de descarga- Anclados en bucle.

Bueno ya aprendí la manera de incluir los enlaces de descarga.  En este que os dejo debajo tenéis el PDF del relato.

Anclados en bucle-Aneizar

portada

 

Si os queréis poner en contacto conmigo, os dejo otro formulario más abajo.

 

 

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Escribe una ucronía con la invención de la imprenta en 1440 por Johannes Gutenberg. RETO 11/52—La bobina Meller y la imprenta robada.

La bobina Meller y la imprenta robada.

Año 2325
04:20AM
Wiesbaden

—Tras dieciocho meses de estudio, la bobina esta lista. Me dispongo a viajar al año 1440, cambiando el curso de los acontecimientos y quitar el falso reconocimiento de Johannes Gutenberg, como inventor de la imprenta. Dándole tal mérito a mi antepasado, su ayudante.

Raymond Meller.
Activo el comunicador de la bobina con la base y accionó el control remoto para activar la máquina desde esta. Lo siguiente es solo oscuridad.

Año 1440
06:03 AM
Maguncia

— Buscando comunicación con la base. Materialización concretada con éxito. Activando localizador. Añadiendo imagen del sujeto. En unos minutos es localizado, Gutenberg.
Recojo las pruebas de que Johannes era un estafador y arreglo todo para hacérselo llegar junto al dinero necesario para que él consiga su más merecida recompensa. Como su muerte prematura, dejaría de ser una historia de derrota en el apellido Meller.

Localizarlo fue rápido, no perdí el tiempo. Me acerque por sus espaldas y con una gruesa cuerda, abrazo su cuello. El siguiente paso era buscar a sus socios capitalistas.
Repitiendo de nuevo la maniobra acabe con los otros dos. Para no dejar a mi antepasado vendido, agarre los tres cuerpos y los subí a la bobina conmigo.

Tenía decidido el destino, tras tener la materialización exitosa, los desvestí a los tres y los solté en los años 80. Espero que disfruten la época.

Año 2325
10:11AM
Wiesbaden

Ya en el laboratorio desconecto todo. No pierdo el tiempo y agarro el libro de historia, abro exactamente la hoja de la imprenta. Reconociendo la sonrisa de Raymond Meller, inventor de la imprenta.

Safe creative 4.0

10/52Haz un relato sobre una mascarada- RETO-1 Traje de época. 2 Mascaras. 3 Fusibles.

1 Traje de época.

2 Mascaras.

3 Fusibles.

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Me encuentro en el centro de la pista de baile. La música, los focos y el gran mogollón de gente a mi alrededor me resulta muy agobiante. Por un momento necesito salir y tomar un poco de aire. El vestido que elegí para la ocasión no es de mi agrado, tampoco nos dejaban muchas opciones para elegir. La fiesta de mascaras, de este año la habían elegido en la época victoriana, entonces la indumentaria quedaba clara. Mis padres organizaban toda esta farándula en el ayuntamiento del pueblo y yo debía de hacer acto de presencia, por que así ellos me lo pedían. Yo agradecería que un año me dejaran tranquila en mi habitación, con una taza de café y un libro. Pero esa opción no era posible, ni seria. Avanzando para ir a la salida, me encuentro con el grupo de posibles del instituto. Como en una película mala de adolescentes, puedes distinguir a cada uno en el grupo. Agradezco ser invisible y que no me digan nada. Ademas con los disfraces y el nivel de alcohol que llevan, ya no distinguirían ni a su madre. El aire en la calle era frio, pero sentaba bien el fresco comparando el agobio que hay dentro de la fiesta. Estoy un poco aburrida y cansada, prefiero divertirme un poco con todos los asistentes a la fiesta.

¿Aburrida? — Un chico alto y moreno me mira mientras se liá un cigarro. — Lo mismo que tú. — Él echa un sonrisa y levanta su mirada hacia mí de nuevo, pero no dice nada.

Se me ocurre algo divertido, ¿te animas? — Una gran carcajada resuena en la entrada del edificio.

Suena algo muy indecente, para una niña bien como tú. — Arqueo una ceja ante la ridiculez que salio de su boca. — Creo que te estas equivocando, hablo de algo para fastidiar la fiesta. — Vuelve a sonreír, parece que me va a contestar, pero no dice nada.

¿Se te ocurre algo? — Da una calada a su cigarro y se acerca a mí, dejando el espacio personal justo. — Un apagón de luces estará bien, llevame a la caja de fusibles y haré los honores. — Esta vez la sonrisa se me escapa a mí. No contesto, le guio directamente a la caja para bajar los fusibles. No era necesario pasar por la fiesta para ello, el recorrido lo hicimos desde atrás, la puerta se encontraba abierta. — ¿Lista? — Asiento y arranca tres fusibles, quedándose con ellos de la mano. Ambos salimos del cuarto corriendo y riéndonos como loco.

No ha sido tan divertido, ¿y si nos vamos? — Estoy harta de la misma fiesta aburrida de todos los años.

¿Así vestida? — Mientras el se ríe, yo me voy quitando el traje estúpido que llevo. El mientras abre los ojos.

No te emociones, llevo ropa debajo. — Esta vez me rio yo. Me ofrece un casco para subirnos a su moto y ambos nos alejamos dejando, el traje, las mascaras, los fusibles y mi móvil en las escaleras del ayuntamiento.

*Imagen de Guillian Twist por La Rosa Negra.*

 

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Unión de magia-El lazo de Aquelarres.

El lazo de Aquelarres.

Hace meses que se espera la Luna de sangre. Ese día mi familia será unida junto a un lazo de magia con otra familia, unificando ambos aquelarres. Para todos ellos esto es importante, para mí es mi destrucción, uniendo mi vida a alguien que tendré que amar sin querer o por lo menos intentarlo. Mi madre vio en una premonición antes, antes de que ambos naciéramos que seriamos almas gemelas y fue cuando mi padre como el primer cargo fue hablar con el primero del Aquelarre de Amboto. A solo dos días de la Luna, dentro del grupo se mueve todo para unirme al otro brujo. Muchas de las chicas me comentan a diario que envidia sienten, cuan afortunada soy y que no desprecie esta oportunidad. Aburrida de tantas tradiciones, pero tan acostumbradas a seguir lo que dicen mis padres. Debo respetar la importancia del día, de los detalles y respetar a mi futuro esposo. Que teniendo 24 años me sienta tan atada al aquelarre, que ni se disfrutar de lo que verdaderamente me gusta a mí.

— Recuerda hija mía que hemos esperado años para esto. En dos días será el momento indicado, donde el punto alto de magia os enlazará por siempre como uno solo y uniréis ambos aquelarres. — Miro a mi madre como un corderito degollado, sabiendo que yo soy el mejor ejemplo de sacrificio en todo esto. — Tu tatuaje, ¿te volvió a arder? — Niego con la cabeza y continuo peinando mi pelo frente al tocador. Mi madre agarra mi muñeca, acercándose para observar con detalle. — Sabes que cuando a una bruja le duele su marca no es buena señal. Todo tiene que ser perfecto para el día, no podemos permitir ningún desastre. — Harta de otro sermón más decido irme fuera. Con todo el nivel de nervios que mi cuerpo carga, ni un simple teletransporte me sale correcto. En vez de aparecer fuera de la casa a poca distancia, me encuentro en el interior del bosque. Puedo escuchar el sonido de las ramas al moverse junto al viento, a los pájaros y a, lo que parece ser una voz de un chico.

— Nos volvemos a ver, Santa Circe te voy a llamar. ¿Que haces tan solita por aquí? — Una sonrisa picara se escapa de su rostro, esta vez no controló bien sus pensamientos y me cuesta bastante. — ¡oh!, perdón San Asmodeo por perturbar su paz. Pero me tengo que marchar. — Como la primera vez que le conocí, al darme la vuelta para marcharme, él agarra mi brazo, esta vez piel con piel su muñeca. Esa fue la segunda vez que mi marca ardió. Retire mi brazo con signos de dolor obvio, esta vez el la agarro para observar la zona más de cerca. El mismo le soltó, mirando nos mutuamente a los ojos, podía ver el horror en su rostro al ver la verdad, levanto la manga de su camiseta dejando ver su marca. Tras mi sorpresa y por el descubrimiento sin pensarlo me volví a casa desapareciendo ante él. —¡ Padre! ¡Madre! — Grite mostrando mi nivel de nervios. — ¡Padre! ¡Madre! — Volví a gritar.

— En el Salón. — Era la voz de mi padre. Al entrar pude ver a cuatro personas desconocidas para mí. Podía percibir que al padre y la madre con dos pequeñas niñitas. — Hija te presentó a los futuros miembros de la familia. Son los Goyeneche del Aquelarre Asmodeo. — Mi padre procedió a presentarme a toda la familia. Pero yo sabia que alguien faltaba y quien era. Tras una velada corta, pero para mi eterna, el timbre de la puerta sonó. Sería él.

— Yo abro. —dije mostrando la mejor de mis sonrisas. Al abrir la puerta nuevamente la sorpresa, encontrándome con dos chicos, Asmodeo y el otro chico por descarte sería mi futuro esposo Agamenón.

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*Imagen de Antonio Lucas en ¡Oh mi revista!*

*Imagen de Super Curioso en supercurioso.com*

Unión de magia- Conexión.