“Lazo de fuego” | Unión por magia. Relato.

Copia de DE

 


 

Mientras mis padres terminaban el asado. Yo me encerré en mi habitación. Los nervios, recorrían mi garganta. Necesitaba un poco de calma. Mi madre me llama a voces. Ya era hora de que bajase, tenía que afrontar mi destinó. El que yo no elegí, ni elegiría nunca.

— Belleza, tienes que bajar. — Me sobresalto. Cuando me volteó para enfrentar la voz, no veo a nadie. Ese arrogante, ya se tomaba la confianza de meterse en mi cabeza.

Según me iba acercando, podía oír la risa de mi padre. Este corto pasillo, se me estaba haciendo demasiado largo. — ¿Te ayudo?— De nuevo él, siempre él. Una mano caliente y firme, rodea mi cintura. Pasa de largo frente a mí, sentándose en la mesa junto al resto de comensales.

— Asmodeo.— Me salió como un susurro. Como si el aire se agotara. Él me seguía mirando desde la mesa. Su mirada es fija, desafiante.

— Bueno aquí llega, mi bella hija.— Mi padre me aparta la silla que hay junto a mí madre. La cena, va demasiado despacio. Nuestros padres hablan y hablan. Pero no dicen nada. Asmodeo, carraspea y corta la conversación.

— Padres, deberíamos  ir al grano. Cuéntenles el problema.— Mi madre se asombra, mi padre frunce el ceño. Mientras, nuestros invitados balbucean buscando una excusa. Ahora toma la palabra el padre.

— Mi hijo no ha sabido expresarse. Más que problema, llámenoslo. Contratiempo.— El hombre gesticula mucho. Nervioso, le cede la palabra a su esposa.

— Nuestros dos únicos hijos, son mellizos. Les separan 10 minutos y un día en el calendario — Todos esperamos a que la mujer acabe.— Agamenon, es el primogénito. Nació el día anterior al esperado por los clanes. Mientras que Asmodeo nació a las 00:02 del día esperado. Pero es el pequeño.—

— Entonces, aclaremos no. ¿Quién es el elegido?— Mi padre clava sus puños en la mesa, en estado de cólera. Sé que no le gustan los engaños. Sus manos empiezan a prender. Mi madre le calma. Pero deja marcada la mesa, por dos puntos. Frente a los dos jóvenes brujos. El padre, sigue pensativo. No dice nada. Sigue dejando que sea su esposa, la que maneje toda la situación.

— Un lazo de fuego, una unión de sangre.— La señora mira a mi madre. Está buscando su aprobación. Mi madre asiente. La mujer, esta vez se dirige a mí.— Niña, aprende. Traeme un cuchillo de 《Onerúk》 desinfectado, una vela roja y un lazo blanco. — Yo asiento y voy a por todo. Mi hermano, me acompaña. En el salón, ya están todos esperando. Tienen sus abrigos puestos. Mi madre guarda todo en una cesta.

Todo ritual es marcado en el altar del bosque. Fuera se puede escuchar la calma de la noche, la luna brillar en lo más alto del cielo. Hace frío, pero no hiela. El poco viento que hay, pasa entre los árboles. Su sonido, es como un canto para mis oídos. Puedo ver cerca el altar, está rodeado por protecciones. Mi padre, deja caer la única barrera fuerte. La cual protege el altar de otros hechiceros. Me pongo en uno de sus lados. Frente a mí Agamenón. Yo ya se como va el ritual. Corto mi palma, con la hoja del cuchillo de 《Onerúk》. Luego se lo paso a él.

— Juntar vuestras palmas. Y agarraos.— La mujer, une nuestras manos con el lazo. La sangre brota de entre las manos, cayendo en los surcos del altar.

— 《Quod duplex est profectus, duo iuvenes circuire. Ligantes animam sanguinis. Si sciens societatem. Post tenebras, et pulcherrima re mala. Sacrificii huius veritatis et sanguine》.— Mientras mi madre está conjurando. Con la vela roja, prende la punta del lazo. La llama pasa del color naranja al azul. Ambas mujeres se miran. La mirada de mi madre dice que esto no acabara bien. Al llegar el fuego a la sangre de las manos se apaga. El lazo y la llama son consumidos. Y no sucede nada. Nuestros padres miran a Asmodeo. Él sonríe. Sus muecas desafía a los dos progenitores, mostrando que él tenía razón. Se niega a acercarse al altar.

—Hermano, ¿te da miedo un simple corte? O ¿Es quedarte unido a una misma chica?— Ahora el que se burla de él es Agamenón. Ambos estamos desinfectando nuestras heridas. Agarro de nuevo la mano de Agamenón.

—《Sana》.— Ambas manos vuelven a estar curadas. Agamenón se baja del altar. Asmodeo, se coloca frente a mí. Conjura el cuchillo hasta su mano, me lo cede. Ofrece primero su mano. Hago un buen corte. Se esfuerza por no expresar ningún dolor. Después,  le doy mi mano. El también realiza un gran corte. Deja caer el cuchillo sobre el altar. Después pide mi mano. De nuevo entrelazan nuestras manos con un lazo blanco. Mi madre conjura de nuevo.

— 《Quod duplex est profectus, duo iuvenes circuire. Ligantes animam sanguinis. Si sciens societatem. Post tenebras, et pulcherrima re mala. Sacrificii huius veritatis et sanguine》.— La llama de la vela, se extiende rápidamente y varía su color. Una luz roja, atraviesa hasta nuestros antebrazos. El dolor cada vez es más intenso. Agarro con mí otra mano, mi brazo. Ambos chillamos de dolor. Tan pronto como el dolor llega a su pico más alto, desaparece por completo. Nuestras manos se sueltan y caemos. Me despierto a los pies de la gran mesa, sigo algo aturdida, mi madre me está echando ungüento y vendando el brazo con hojas de 《Arauxte》. Me fijo que con Asmodeo, siguen los mismos pasos. Sigo sintiendo un gran dolor en el brazo. Asmodeo se acerca a mí.

—¿Mejor?— No le respondo. Me ofrece su mano, para poder levantarme. Ahora es mi padre el que se acerca. Está enérgico. Y todo es sacrificando mi felicidad.

—Circe, Siéntete orgullosa. Tu, seras la que llevé el aquelarre a lo más alto.—Luego mira a ambos y termina su discurso.— Serán una bella pareja. Enhorabuena, jefes de grupo. Oficialmente, están prometidos.— Da una palmada a Asmodeo, en la espalda y con la otra estrecha su mano. Comienzo a desenvolver la venda improvisada. El lazo, quedo adherido a mi piel.

—《Sana》.— Solo pido, que las marcas se quiten. Pero no. Mis quemaduras, ahora eran cicatrices rojizas.

—¿Quieres ver la mía?— Agarró el brazo de Asmodeo y retiro las hojas de su brazo. Así es, él tiene las mismas marcas.

—《Sana》.— Después de curarle el brazo, voy directa a mi madre.— Ya sabemos que es él. Ahora desligar el conjuro. ¡AHORA MADRE!. —

—No seas impertinente Circe. Esto se quedará así. Y punto.— Mi razón no acepta esta determinación. No me despido, cierro los ojos y pienso en mi casa.

—《Translatio》.—Dejo a mis padres con la palabra en boca. Me da igual, ya me encuentro en casa. En mi habitación.

—¡CIRCE!— Varias voces me llaman.—

—《Pessulum》, 《praesidium》.— Me encierro por completo en la habitación. Y pongo alta la música. No me apetece escuchar a nadie. Al final, el cansancio pudo conmigo. Una nítida luz me despertó. Procedía de la estantería. Mi 《Liburua》. Extiendo mi palma, el libro viene a mí. Cuando se abre, un mensaje resalta.

“Mañana a las 03:00AM, en el Nemetón.

Asmodeo”

Después se desvanece. Devuelvo el libro a su lugar, y me acuesto de nuevo.

*Me encuentro vestida con un camisón blanco, casi transparente. Sin sentido y moviéndome como una marioneta. Pronto veo los hilos, se mueve sin mi consentimiento. Grandes risas resuenan por encima de mis cabezas. Dos personas dirigen mis extremidades como quieren. Mis padres. Otro muñeco, manejado por esos mismos seres. Viene hasta mí. Tiene el rostro de Asmodeo. Este se agacha ante mi y besa mi mano. Sin saber como, nuestro escenario cambia. Ahora nos encontramos ante el altar. Ambos vestidos de novios, y con los hilos colgando todavía. Antes de decir si quiero, corto mis hilos. ¿Cómo conseguí las tijeras?, no lo sé. No importa. Huyo, pero pronto vuelvo al mismo lugar. Una y otra vez.*

El golpe de la puerta y el golpe de mi cabeza en el techo, me despiertan al unísono. Caigo de nuevo en la cama. Esto de levitar con pesadillas, es porrazo asegurado.

—En algún momento tienes que salir. Tenemos que hablar.— Esto no aseguraba nada bueno. Además hoy nos presentarían en ambos aquelarres como los próximos principales. Otra ceremonia más, antes de unirnos de forma carnal y sellar el matrimonio de sangre. Todo/as me quieren ver fallar.

—《Translatio》— Salgo del callejón y voy directa a la línea 23. Antes de llegar, me doy cuenta de que mi muñeca y mano. Van sin cubrir. Se pueden apreciar las marcas del lazo de fuego.

—《Cover》.— un guante cubre mi mano y antebrazo. Antes de poder seguir hacía mi destino. Todo a mi alrededor se nubla. Mi cuerpo, ahora está pegado a una estaca. Mis muñecas y tobillos, son retenidas por una gruesa soga. Noto el fuego por mis venas. Sube por mi cuello, sintiendo el desgarro en mi garganta. Suelto un lamento, insoportable para mis oídos. La quemazón va cesando, cuando se acerca a mis ojos. Una gran fuerza, sale liberada a través de ellos. Poco a poco recupero la vista, todo el fuego liberado arraso fuera de mí.

 


 

Notas de texto

1*Onerúk. Cuchillo muy pequeño, de hoja fina. Muy afilado. Protegido por runas celtas. Están grabadas en su mango, siendo este de piedra de Urita.

2*Quod duplex est profectus, duo iuvenes circuire. Ligantes animam sanguinis. Si sciens societatem. Post tenebras, et pulcherrima re mala. Sacrificii huius veritatis et sanguine. Conjuro de ligación. “Amarre mutuo”. “Dos jóvenes destinados de nacimiento.Ligados en alma y sangre. Siendo la sociedad de las tinieblas la aceptación. Sacrificando su verdadera realidad.”

3* Sana. Hechizo para curar.

4*Arauxte. Árbol con centenario. Solo hay uno cerca del bosque del lamento. En la parte norte del país. Se dice que sus hojas tiene propiedades curativas.

5*Translatio. Hechizo de traslado.

6*Pessulum. Hechizo que cierra o canda.

7*praesidium. Hechizo protector.

8*Liburua. Libro de reserva de jóvenes brujas.

9*Cover. Hechizo para cubrir o tapar.

 

20190605_133452_00002040286200837635950.png

 

 

 

 

 

 


 

 

cc-by

1901049527307.barcode-150.default

Anuncios

Haz un relato sobre un protagonista que despierta al lado de un cadáver y tiene que descubrir qué ha ocurrido. 23/52 RETO|Drogoamnesia.

 

El sol me ciega, y los reflejos me impiden visualizar donde me encuentro. Mi olfato me ayuda a entender, dónde me encuentro. La mezcla de agua salada, y el olor a suciedad. Me dice que me encuentro dentro del canal, en una barca. Las vacaciones, habían empezado muy bien. Pero parecía que se nos había ido de las manos. Venecia sin duda era una Ciudad preciosa. Pero nunca me imaginé, lo peligrosa que podía llegar a ser. Cuando ya pude recuperar la visión. Un gran bulto se escondía bajo una manta. Olía algo mal. Dada mi posición, el olor podría venir del agua también. Al retirar la tela. Pude verificar que el olor a podrido se intensificó. A punto de caerme, pude sujetarme. Un rostro blanco, casi grisáceo me miraba con sus grandes ojos azules. No sabía quién podía ser. Y lo más importante, ¿habría sido yo?. Mi teléfono empezó sonar, haciendo demasiado ruido. Me acerqué todo lo que pude a la orilla, y amarre la barca a un pivote. Comprobé mi teléfono. Mi amiga Soraya, me estaba enviando mensajes. No quería contestarle. Pero seguido me envió una foto. Era el chico que estaba muerto en la balsa. Me urgía tanto, saber como llegue a todo esto.

 

—¿Lora?— El tono de voz de mi amiga era de preocupación.—

—Soraya, estoy bien. Tengo un problema mayor. Necesito tu ayuda.— No me pidió explicaciones. Le mandé mi ubicación y media hora después, ella estaba conmigo. —

—¿Qué estas bien? Bien jodida, ¿No? ¡Y encima me haces cómplice!— Soraya se altera mucho. Pero tampoco me deja allí. Después de un buen rato pensando, llamamos a la policía. No tardarían en llegar.

 


 

— Haber señorita. Déjeme que lo entienda bien. Sé ha despertado con el cuerpo de ese chico. En esta barca y no se acuerda de nada. Pero no se considera una asesina. Y usted es imposible que fuera. A un que usted y el joven hayan estado toda la noche juntos y visto en público por bastante gente. — Tal y como lo dice el agente, si que suena raro.— Señorita, no hay quien se lo crea. Esta detenida. Procederé a leerle sus derechos.—Al final del día me encuentro en los calabozos.

Después de varias horas un hombre con traje y un agente se acercaron a mí. — Señorita Valencia, soy Armando Elices Moralejo. Su abogado.—

—Disculpe, yo no he llamado a nadie. Todo esto es un malentendido.— Ambos vamos caminando por el pasillo, el agente nos deja solos en una sala.—

—Soy su abogado de oficio. Usted no me ha elegido y yo a usted tampoco. Me han asignado su caso. Hasta que todo esto se pueda aclarar, solo puede hablar conmigo.—

—Pues no se, que es lo que quiere que le aclaré. Me es imposible recordar nada. —Mire le digo lo mismo que a los agentes. No me acuerdo de nada.—

—¿A usted la han examinado en algún momento?— No le comprendo, el se da cuenta de mi confusión y sigue hablando.— ¿La ha visto un médico?— Niego con la cabeza.

Después de un rato de charla, Armando sale a pedir mi revisión y mi fianza. Yo inmediatamente fui llevada a la celda de nuevo. Tras esperar bastante tiempo, el médico ya estaba en la comisaria. Me hicieron un chequeo completo, con varias pruebas complementarias. Sin hacer comentarios, se fue. Ahora estaba a expensas de todos esos resultados.

Ya pasadas más de 24 horas encerrada allí y sin noticias de nada. Con mucha desesperación, empiezo a exigir respuestas. Sin ningún éxito. Ya cansada el sueño se apodera de mí, me quede dormida.

—Despierta criaturilla. Te vas.— ¿Escuché bien? No pregunto, en cuanto abre salgo. Puedo ver a Armando en la puerta esperándome. —

—Buenas noticias Lora, todo fue un accidente. Da gracias, tú podrías estar en su mismo lugar. El señor reina, ya tenía antecedentes por posesión de drogas. Esta última recién sacada, es de diseño. Y una de las botellas de la que bebisteis, tenía una gran cantidad de esa droga. El chico, bebió más de la cuenta y obtuvo una sobredosis, falleciendo poco después. En su caso la dosis son más bajas. Por eso, solo tiene una leve amnesia. Arreglado todo, firme aquí y puede marcharse.—

 

Aliviada me marcho por la puerta para digerir esta experiencia tan amarga que viví.

Escribe un thriller en el que el protagonista deba conseguir salvar las amapolas de la extinción. RETO 22/52 | El mayor recurso, la peor pérdida.

El mayor recurso, la peor pérdida.

Toda nuestra existencia se basa en una cosa muy compleja. Pero una palabra, muy simple.

《VIDA》

Yo no supe apreciarlo hasta que conocí a Marco. Era un chico muy serio, pero bueno. No era guapo, pero tenía un atractivo, llamativo. Sus facciones despertaban en mi curiosidad. Y su personalidad, pedía ser descubierta más haya de la punta. Era un iceberg y todo un cóctel de emociones. Lo mejor de él, era la lucha que tenía por todo. Como se empeñaba en conseguir cada una de sus hazañas. Y la última fue, la que hizo que me enamorarse de él.
Empezaré por el día E. Por la extinción.

《No hacia ni dos horas, que los telediarios anunciaban que nuestro mayor recurso se estaba extinguiendo. Las amapolas, eran una gran fuente de energía. Hace diez años, unos científicos descubrieron sus propiedades. Junto a varios químicos, en un gran turbina. Eran un buen componente libre de tóxicos y 100% ecológico. No fueron previsores y una vez se extinguió la abeja, con nosotros la esperanzas de polinización. Las flores fueron cayendo. Y al final las amapolas irán detrás que el resto.

Marco llevaba días pensando una solución. No podía permitir que la humanidad, a un que fuera culpable. Fuera el siguiente.

Hasta el cuarto día…

Raúl, ¿escuchas eso?El zumbido revoloteaba por nuestro alrededor. Perfectamente podía ser una mosca. Pero ambos levantamos la vista, podíamos ver una hermosa abeja. Hacía tanto que no veíamos una. La atrapamos dentro de un pequeño vaso y la transportamos a la casa de Marco, al laboratorio de su padre. Allí tras varios días y el reconocimiento de la zona, pudimos encontrar el nido de abejas. No quedaban muchas. Pero era suficientes para poder polinizar, ya dejarían de ser casi extintas tantas flores.
Desde que el día de repoblación acabo, supimos que la amapola sería nuestra flor.
Lo que nunca fui capaz, fue decirle a Marco lo importante que era para mí.
Al igual que el jamás me dijo, lo importante que era para él. 》

15 años después, hoy recibí una carta suya. Acompañada de un ramo de amapolas. En una cara de folio, me cuenta lo bello de su matrimonio. Sus dos hijos. Amapola y Raúl. Como desea volver a verme y poder estrecharme entre sus brazos. Yo se, que es solo una ilusión. Pero podre superarla algún día. Eso creo.

¿Raúl? ¿Me echaste de menos? Al girarme, descubro que el esta aquí. Es real. El Salvador de las amapolas y mi gran amigo.

Escribe un relato donde todos los personajes, lleven sombrero. 21/52 RETO| Le club de chapeau.

Como cada jueves, cojo un taxi hacia la avenida principal y voy directa al club. En 《Le Chapeu》, me espera mi fantástico grupo. Hacemos lecturas de libros, fantaseamos sobre posibles romances (ya que las 6 estamos solteras).

También hablamos de las últimas modas en sombreros. Al llegar al club, como siempre la última. Todas esperan en la mesa contigua a la barra. El guapísimo camarero, Ernesto. Nos sirve unos cócteles. Cada semana uno distinto. Nos gusta que nos sorprenda. Elogia a cada una de nosotros y cuan maravillosos son nuestros sombreros. Haciendo hincapié en lo que los diferencia a cada uno. Sabe bien como conseguir buenas propinas.

Este jueves tiene algo único. Después de cinco años. Por fin entrará alguien nuevo. No sabemos nada de esa persona. Realmente nos tiene intrigada, sera ¿hombre o mujer?. Obvio sera mujer, el anuncio ponía club de mujeres. Pero todo puede ser.
Un tintineo se escucha junto con la puerta. Unos tacones suenan por las paredes del club. Ernesto sonríe hacía la puerta, mientras seca un vaso de copa. Todas nos giramos al mismo tiempo. Un pequeño bombín color carbón, con un par de plumas de pavo real y un lazo de raso, fucsia. Es lo primero que llama nuestra atención. Sus rasgos son duros, pero a la vez se le ve femenina y delicada. Se puede apreciar a una mujer empoderada y muy decidida.

— ¡Hola Chicas! Soy Davinia. Y soy una mujer trans. — Sin duda todo esto llama nuestra atención.
— Bienvenida Davinia. Aquí no eres trans. Aquí seras una mujer más.— Todas aplauden, para dar la bienvenida a nuestro nuevo miembro.
— Tengo 32 años, amo los sombreros. Mis favoritos son los bombines clásicos. Las novelas de romances y ese camarero tan guapo también me gusta.— Todas nos reímos al unisono.
Sin duda Davinia nos va a aportar muchos trucos y buenos momentos.

Escribe un relato sobre un domador de dinosaurios. 20/52 RETO | El domador de dinosaurios.

Tan estúpida suena la historia, como tan cierta es.
Debo creer lo que me cuentan, no la inventa cualquier loco.

Mi padre cada noche abría su diario de su estadio en la marina. Su lucha con seres mitológicos, charlas con dioses y romances con seres de otros mundos. Sin duda era un narrador fantástico y cuando crecí, sus historias fueron perdieron credibilidad. Excepto una.

🦖🦖🦖🦖

El domador de dinosaurios

El día en el que ese hombre se presentó en la puerta de mi casa, sería para recordarlo toda la vida.
Un gran sombrero de copa, una chaqueta, sus pantalones dentro de sus grandes botas negras, un espeso bigote y lo más llamativo. Una gran cola de reptil, salia de su zona posterior muy natural.
Me presento querida amiga. Soy Augustus Sphenodon.El, me tendía una de sus manos. Escamosa y pegajosa. Su sonrisa no era nada tranquilizadora. Ambas filas de dientes eran puntiagudos. Ese hombre ponía la piel de gallina. Su padre era gran amigo mio. Recientemente me jubile y deseaba traerle un regalo a usted. Se retiro hacía un lado y con ambas manos señalo a un gran reptil, una especie en extinción.
Un gran dinosaurio, con grandes alas.
Yo intentaba gesticular alguna palabra, pero mi asombro no me dejaba.
Le agradezco amigo, Agus…
Augustus Sphenodon.
Sí, sí. Señor Sphenodon. Lo siento pero no puedo aceptar este regalo. ¡Un dinosaurio! En el rellano de mi casa, se supone que ahora es pequeño. ¿Qué haré cuando esta cosa crezca?.

🦖🦖🦖🦖

El me pauso.
Claro que si mama. Igual de fantasiosa tu, que el abuelo. sabia que Mario no me caería. Con solo diez años, percibe la realidad mejor que cualquier adulto. Tendría que llevarle al circo. Así conocería a Augustus y al gran dinosaurio que este me regalo. Le arrope y deje que descansará.

Cuando llegó el día de ir al circo, me di cuenta que eso no podía ser así. Algo en el destino deseaba dejarme por mentirosa. Pero cada lugar que sabia de su existencia, cuando me acercaba. Se desvanecía. Mario deberá conocer al domador de dinosaurios de la misma manera que yo le conocí.

🦖🦖🦖🦖

Me presento querido amigo. Soy Augustus Sphenodon, el domador de dinosaurios.

🦖🦖🦖🦖

Haz un relato sobre varios personajes encerrados a causa de una ventisca. 19/52|3 días en la oscuridad.

Tras varios días caminando bajo la ventisca de arena y un calor que derretiría a cualquiera. Por fin, podía encontrar un refugio. Todas las puertas y ventanas estaban completamente selladas, a un que el lugar se veía abandonado. Podía notar que allí se encontraba más gente. Desencaje una de las ventanas y me cole por donde pude.—¿Quién eres? —Un chico joven, me apunta con el cañón de su arma. No respondo rápidamente. Trago saliva y le cuento el largo trayecto hasta encontrar este refugio. Parece conforme, me invita a seguirle. Largos pasillos se extienden por el edificio. Todo se ve completamente dejado. El chico desconocido abre un gran portón.

—Ella era el ruido. Os presento a Eve.—El deja que el gallinero se alborote. En lo único que se ponen de acuerdo es en que deberían de echarme y dejarme morir fuera.

—Me da igual cuanto tiempo lleve sin comer. Nosotros llevamos aquí juntos 155 días. Dividiendo las raciones y dando gracias de que el edificio tuviese un supermercado.— Era una chica un poco más mayor que yo. Y evidentemente la situación la alteraba, como a todos.

—Yo no estoy dispuesto a dividir más mi ración. Me estoy quedando seco.— Era irónico, que ese hombre se quejase de delgadez, no era gordo. Pero si le sobraban unos kilos.

—Solo quiero descansar, me comeré mis propias provisiones. Y cuando el polvo baje me iré.— Algunos ríen y otros siguen discutiendo. Al final acaban cediendo. Después de unas horas con ellas, la desesperación llega a mí. No se convivir con nadie. Por lo menos desde el día 0. Mis padres y cualquier rastro de mi familia desapareció cuando el edificio se derrumbó. Por eso Nunca paso más de unos días en el mismo lugar. La sensación de derrumbe vuelve a mí. Compruebo por el hueco de una ventana, si el polvo y la arena se han calmado.

—¿Ya te vas?— el mismo chico que me encontró, me miraba sin pestañear. Su expresión era insistente.

—Negativo. Esto va para largo. Estaréis días aguantándome el mal humor y como me cómo vuestra comida.— Era increíble pero su expresión cambiaba por una bonita sonrisa.

—¿Cómo cuántos días?— Ahora la que sonreía como una estúpida, era yo.

—Como 3 dias días encerrados en oscuridad.—

Escribe un relato sobre dos alienígenas, muy diferentes entre sí, que son muy amigos/as. RETO 17/52 | Zeyy y Qoui.

Jane Doe

Zeyy y Qoui

Una de las primeras horas de Luna Quae en Ransse, hay una luz rosada que cubre todo el planeta. Qoui me espera en la ladera del viento, junto a los Alleress. Esos pequeños animalillos son demasiado empalagosos para mí, pero Qoui es mucho más dulce que yo.

—Como siempre querido amigo llegas tarde. — Él me espera flotando ligeramente sobre la parte gaseosa del acantilado.

—Yo no llego tarde nunca tío, tú siempre llegas muy pronto. —Se ríe tan fuerte que asusta a los dos Alleress que estaban merodeando a su alrededor.

—Tenemos que empezar a cambiar el horario, pronto clareara y tendremos que irnos. Cada día salimos más tarde. — A un que a el no le guste nada, a mí me encanta poder ver el Sol Celeste salir y darle vida al planeta antes de irnos al subsuelo a dormitar. Nuestro mundo está en la Galaxia Arkax, es el planeta más oscuro de esta y no es el único habitable. Esmought es este, dividido en juncales. Ransse uno de los tantos juncales. Bajo él, se divide en bastantes cavidades. Vivimos bajo el subsuelo, es lo que nos distingue. Qoui ama eso, yo quiero algo diferente. Quiero salir, poder seguir en la superficie.

—Ya estas de nuevo en tu mundo particular Zeyy.— Me conoce demasiado bien. —Sé que odias a Los Rebeldes de Ransse, pero tocan en la Caverna de la Cuspé.— Música rock-pop, ya que es un no.

—No gracias. —Preferiría ver una película.—Y si cogemos un código para ver una película en Callux. — Sé su respuesta pero debo intentarlo.

—Oh eso si que no amigo. Odio demasiado tener que leer, es una película. ¡QUE ME LA CUENTEN!. —Me llevo las manos a la cabeza, que insulto hacia el gran cine.

—Tengo una idea, mi padre me permite coger la Garra.— Mi amigo se ríe y echa su brazo sobre mis hombros. Sigue mi paso.

—Querido Zeyy, por más que la nave de tu padre sea una pasada. La Garra no es su mejor nombre.— Ambos nos reímos y acabamos coincidiendo.

—¡SALTO DE JUNCALES! — Por fin podemos coincidir en algo.

Colocamos la placa en el cambio de rastro. Damos al azar para el cambio del Juncal y el trasversal de la placa hace el resto. Ambos hacemos el salto y a un que es solo un videojuego por un momento salgo de Ransse. Por eso él sigue aquí.

—Siempre amigos tío. — Dice Qoui en su estado más empalagoso.

—Sé menos moñas, que no estamos para películas románticas. —A un que el salto no es auténtico, algún día podre salir hasta de la Galaxia, pero siempre con mi amigo.

8f42bf78-97e6-4e35-8ec5-709ed099f8e9-bc677968-884e-4899-8706-6710859dba8f-v1

cc-by

1812109280899.barcode-300.default