Ipsum.

«La brisa, las olas de fondo, sentir la arena en la planta de los pies.  – JAJAJAJA, ¡MAMA, ESPÉRAME! – Una niña de pelo cobrizo, ojos color miel y tez clara, corre detrás de su madre, su tierna sonrisa denota felicidad en su rostro. Me voy acercando cada vez más a esa niña y a su madre, reconozco sus rostros. – ¿Mama, eres tú? – Me oigo de fondo, pero cuando vuelvo a mirar a la niña ya no está. – Hija, ¿seguimos jugando? -Mi desconcierto es obvio, y mi madre me mira extrañada. En un volteo, pierdo a mi madre de mi campo de visión, como con mí yo de 8 años.
– ¡NEI, NEI!, percibo a mi padre, esta dentro del agua. Agita sus manos, me pide que me adentre con el en el océano. Cuanto más me intento acercar a él, mas lo pierdo, hasta que se desvanece. Una fuerza que emerge del fondo del mar se aferra a mi tobillo, e intenta sumergirme, lucho, intento soltar la atadura invisible que me arrastra, lo va consiguiendo y poco a poco la falta de oxígeno, me impide luchar y me voy dejando, cada vez todo es más oscuro…»

Me despierto agitada, sin poder volver a moverme, toda mojada, mi respiración agitada vuelve a retumbar en mi cabeza, mis gritos están saliendo fuera de ella y mis ojos van percibiendo los colores y las luces de mi alrededor. Mi nariz vuelve a percibir ese hedor, el recuerdo me va viniendo. Jamás salí de mi presidio. -Pens que ya no estabas en este mundo, llevas todo el día sin comer. – Cuando miro a Elliot mi cara de desagrado es evidente.  – Otra vez me amarraste, ¿qué soy un preso del Medievo?, quítame los grilletes, o ¿estás destinado a ser mi verdugo? – Tiro de mis articulaciones, queriendo escapar de mis ataduras, y un grito se hace sonoro, salido desde lo más profundo de mi garganta. – La única manera de que me dejes darte de comer, yo solo quiero cuidarte. Nunca me dejaste realmente, solo sabias hablar. ¿Realmente alguna vez me escuchaste? – Su forma de hablar, su expresión facial, me encuentra con un verdadero desconocido.
¿Soy la responsable de todo esto realmente? – ¡Estas enfermó y necesitas ayuda!, ya no sé si tengo odio hacia ti o me das lastima. ¡SUÉLTAME MALDITO HIJO DE PUTA! – Realmente ya no sé si me tengo que culpar, pero mis sentimientos ahora están muy mezclados, por qué realmente yo me he criado junto a él, nos conocemos desde la guardería, y siento verdadera pena por su estado mental. – Realmente yo no sé que mierda ha consumido Elliot, para hacerme esto, parece todo sacado de un guion malo, una película de tercera. – El me mira y es boza una sonrisa, que para nada resulta tranquilizadora. Acerca a mi boca un cuchara, pero mis labios están sellados. Lo intenta de nuevo varias veces. – ¡A LA MIERDA!, no comas si no te da la gana, ya tendrás hambre. – tira la bandeja al suelo, con todo lo que tenía encima. El estruendo del plato contra los ladrillos para mis oídos es atronador, me coloco de rodillas en el colchón y hundo mi cabeza entre mis rodillas, entre sollozos oído la puerta cerrar, y por el rabillo del ojo, detecto como Elliot se marcha. Mi vista va nublándose, mis ojos son empañándose por las lágrimas que originan.

 

Solo puedo pensar en si me estarán buscando…

Volo vincere ludum tuum.firma

Suspicionis.

Confodere.

Dolorem.

Hic incipit 2.

Hic incipit.


 

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23 comentarios sobre “Ipsum.

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