Dolorem.

¿Cómo percibimos el dolor?, de todos los sentidos, maneras, físicas, psíquicas… Cada persona interpreta el dolor de una manera, sea la cual sea a cada uno nos duele a nuestra manera, ya sea atreves de nosotros mismos o de otra persona, el dolor subsiste ahí.

Mis queridos cofiadores hoy llegan muy tarde… muy, muy tarde, ¡lo es!, si el de ayer fue un día largo, hoy ha sido ¡ETERNO! No creáis que empalmaré uno con otro, no… en unas horas estaré aquí de nuevo, y espero que más pronto.
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Cartas al cielo.

Tienes alas, que te hicieron libre, que te hacen volar. Ya dejaste lo malo atrás. Descansa, nunca dejare que se desvanezca tu recuerdo. Vivirás por siempre en nuestros corazones. Cuidaras de nosotros, esperaremos por volver a vernos. Este año esa vida nueva vino y nos recordara cada buen momento a tu lado y le enseñaremos a crear momentos desde tu recuerdo.

☆ BRILLA FUERTE. COMO SIEMPRE Fuiste.

Úlceras.

 

 

 

 

Metafóricas o físicas, las úlceras no dejan indiferente el dolor, la irritación el estrés y la desesperación. Comenzando con agobio el año. Tanto queriendo hacer, tanto queriendo alcanzar, se nubla el camino. Hay que poner números delante y priorizar las cosas. Pero no hay que dejar de intentarlo. Enjuaguemos y sigamos adelante.

Primo contactu.

“Poco a poco se van abriendo mis ojos, no percibo nada a mi alrededor por la falta de luz. Me encuentro en movimiento, debo de estar en un coche, mi movilidad es nula, por más que forceje no puedo soltarme de mis sujeciones. Lo poco que puedo moverme, aprovecho para golpear todo lo de mi alrededor, sé que es algo inútil, no creo que nadie pueda oírme, pero yo sigo en ello.

Recuerdo que tenía mi teléfono, estaba en mi bolsillo trasero del pantalón, necesito cogerlo, estiro mis brazos todo lo que ellos me lo permiten. No encuentro el teléfono deben de haberlo cogido.

El coche se detiene en seco. Primero oigo como apaga el motor, abren una puerta y como poco a poco se van acercando hacia donde yo me encuentro. La puerta del maletero donde me situó se abre, lo mejor que se me ocurre es seguir haciéndome la inconsciente. Deduzco que es de noche, no percibo ni un rayo de luz. Me deposita en el suelo y después de mí otro bulto a mi lado. – Ya puedes abrir los ojos, escuche tus golpes. – Esa voz, se escucha seca y muy grave. ¿De que me suena esa voz?, me resulta familiar. – Poco a poco abro el ojo, la única luz que ahora si puedo ver, es la de una linterna que me ciega, sin apenas poder ver quien es él. Voy reconociendo su rostro. – ¿Elliot?, ¿eres tú? –  Mi voz se escucha temblorosa, yo solo espero que esto sea un tipo de broma y ahora me cuenten lo que sucede.
Cada vez, su rostro es más definido, es él. No me equivocaba al reconocer su voz. – ¿Te llevaste tú a Aneizar? – Solo me mira y sonríe. ¿Por qué sonríe? Me encantaría borrarle esa sonrisa a ostias, pero me encuentro en una situación difícil. Cuando me retiro con miedo hacia atrás, choco contra el bulto que note antes al salir, al girarme para mirar de lo que se trata, la manta que lo cubre se abre y deja ver un brazo. El al intentar cubrirlo, deja un poco en entre ver su rostro. -, ¡OH!, ¿NACARA?. ¿QUÉ HAS HECHO LOCO? – El miedo se puede leer en mis ojos, mi piel se pone de gallina y mi abrigo se forja por escalofríos. La imagen de la cara de Nacara, será algo difícil de borrar. Sus ojos de color oscuros, cubiertos por un velo, su piel pálida y sus labios azulados. Será un recuerdo imborrable en mi memoria. Arrastra de mí y me coloca a un lado del coche, el se acerca al maletero y coge una pala. La arena empieza a amontonarse a mi derecha y yo empiezo a ver mi futuro bajo tierra. “.

 

 

 

En España la mejor manera de guardar un secreto es escribir un libro.
» Manuel Azaña

 

#Aneizar