Suspicionis.

 

 

Los recuerdos vienen a mi cabeza, como si fuese ayer mismo. Ese día que yo siempre supe que no era producto de mi imaginación y que mis sospechas al final eran ciertas.

El día empezaba como sacado de una película, día soleado y con ganas de salir a comerte el mundo. Mi madre tiene preparado el desayuno, pero como siempre, llego tarde al instituto y tengo que comerme la tostada de camino al autobús, salir corriendo y decidirme a empezar un buen día. Pero desde que salgo por la puerta siento que no voy sola en el camino… Miro de lado a lado de la calle, no precisamente por que vaya a cruzar. Ese camino de 10 minutos se me hace eterno. Al girarme para ver si viene algún coche, me percato de que una sombra se vuelve atrás para no ser vista, me digo a mí misma que son simples paranoias mías y sigo hacia adelante.

-Ah,- me despierto sudorosa y muy fatigada, ya olvide lo que estaba soñando, cuando levanto la vista veo una sombra mirándome desde la esquina de la ventana. Me hecho hacia atrás, estiro mi brazo y enciendo la luz, pero ya no hay nada. Esta obsesión lleva días atormentándome. ¿Quién me va a querer seguir a mí? Me tiro de nuevo sobre la cama e intento coger el sueño.

– ¡NEI, NEI! – Veo a Erin desde lo lejos, corriendo con su mano a lo alto. – Hoy… Hoy, ¡ay! – le cuesta sacar las palabras- ¡Por fin te encuentro!, ¿Vienes hoy al cine? –  se me había olvidado la quedada con las chicas, pero mi paranoia no me ha permitido ver más haya de mi alrededor. – Allí nos vemos, llámame luego y hablamos. Ahora llevo prisa. – La dejo con la palabra en la boca, abro la puerta de salida y voy dirección a la parada del autobús.

Al final quede con las chicas a la sesión de las 20:00 pm. Iré dando un paseo el aire, me despejara, poco a poco deje de pensar en todo lo que rondaba mi cabeza. -¡Birr, Birr! – mi teléfono móvil vibra en mi pantalón, es un mensaje de Elliot, no hay persona en la que mas confie, que en el, y estos días lo aparte de mi. – ¿Donde estas metida?. Decido mandarle un mensaje breve y pedirle de vernos mañana en mi casa, a la noche, estaré sola, mis padres y mi hermano no estarán en casa. Empieza a caer gotas sobre mi cabeza, el cielo esta más oscuro de lo normal, así que aligeró el paso, es entonces cuando por el rabillo del ojo percibo una sombra alta detrás mi. Acelero más y más el paso, de nada me sirve, siento que me pisa los talones, el miedo me sube desde estómago por la garganta. Cambio de dirección y me escondo en una calle contraria, detrás de unos coches y espero que pase de largo. Pasa por delante de mis ojos, es robusto, pero no logro distinguir de quien se trata, va tapando su rosto.  Mira en mi dirección, mi respiración es acelerada y noto el temblor a consecuencia de mi miedo. Noto como tiembla cada parte de mi cuerpo, y las lágrimas bajan por mis ojos. Cuando pasa de largo dejo esperar unos minutos y salgo corriendo en la dirección contraria, no miro atrás, ni me detengo en ver si el se percató de que estaba ahí. A  lo lejos veo el cine, y a las chicas en la puerta, e hice lo peor que podía pasar por mi cabeza, olvidarlo todo y no contar nada.

– No deseo marcar tu bonita cara. – Es un enfermo y jamás pensé que él estuviera detrás de todo esto. Me repugna todo esto que me hace. Para mi era con un hermano. Nos criamos juntos, pero el siempre quiso más. – No te enfades Nei, es que quieres esto, si no ahora,  en otro momento-.   …


firma

Confodere.

Dolorem.

Hic incipit 2.

Hic incipit.

 


 

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25 comentarios sobre “Suspicionis.

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