Hic incipit 2.

 

El poder de la sabiduría.

Desde pequeños nos instruyen para aprender a leer, escribir, contar, sumar…  y sin fin de cosas que en gran parte no llevaremos más haya de nuestra libreta de tareas. Otras sin embargo nos darán vida, sueños, imaginación, nos harán ser nosotros mismos, cada uno tenemos nuestro lugar en este mundo tan pequeño y a la vez GIGANTE.

Después de este día largo, iba a publicar un relato que fuera con el tema, pero decidí continuar el de ayer, lo tenía más presente, y mi mente no me dejaba ir más haya todos los que pensaba no los veía suficiente, espero que mañana tenga la mente más descongestionada.  He tardado en publicar la entrada de hoy os dejo con el relato… espero que os guste.

 

“Me siento aturdida, no veo nada, mi cabeza da vueltas. Intento hablar, no soy capaz de gesticular ni una sola vocal, mis labios están sellados. Intento llevarme las manos a la boca para quitarme aquello que me impide hablar, es imposible no puedo moverme, ningún miembro de mi cuerpo es capaz de levantar ni un palmo. Siento correas es mis muñecas, tobillos y también en mi pecho. Me siento agobiada, con miedo, me duele el pecho y tengo la respiración entre cortada, cada vez me encuentro peor y el miedo se apodera de mí, escalofríos me recorren el cuerpo. Mi mente solo piensa ¿saldré de aquí con vida?.

Intento abrirme paso entre la oscuridad, me es imposible, no hay nada de luz. Mis únicos sentidos ahora mismo útiles son el oído y el olfato. Lo único que se oye es el eco de mis ruidos sordos al intentar zafarme de mis amarres que me impiden levantarme. Y mi olfato detecta moho y humedad en el ambiente, no puedo ir más haya del frío que recorre mi cuerpo.

Me voy espabilando y por lo tanto puedo notar cada vez mayor dolor en todo mi cuerpo. Lejos el eco va acercando unos pasos con el viento, cada vez son mas fuertes, pausados y firmes a la vez. El miedo me baja por la garganta, trago saliva. Oigo como chirría el metal, debe de ser la puerta que da hacia aquí. Noto escalofríos, lo siento de frente a mi, busca algo en la oscuridad. Oigo un zumbido, de repente destellos de luz parpadean por encima de mí, lo veo muy mate, su sombra es grande, es muy alto y delgado, se le ve oscuro. Mis ojos poco a poco se van adaptando a la luz cada vez es mas nítido…
Mis palabras ahogadas no se oyen de mi boca solo se escucha un murmuro, pero mi mente solo piensa…. ¡TU!.”

 

Hic incipit.firma

 

 

 

 


 

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22 comentarios sobre “Hic incipit 2.

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