La sutileza, de no ver cuando no se quiere.

En una noche tan bonita como la de hoy, un joven salió a pasear. No tenía un destino pensado, tampoco había quedado con alguien. Solo quería tomar un poco de aire y admirar la luz de la luna, pero no había luna. Todo era oscuridad, de un tono azul y de una belleza singular. Quedo atónito y perdió la noción del tiempo caminando, era él y la compañía de su propia soledad.

En el aire, no se escuchaba nada. Él cantó de los búhos, estaba apagado. Y ni siquiera los grillos querían honrar con su presencia. Pero el embrujo oscuro, no le dejaba sentirse de ninguna manera. Continuaba caminando. Todo lo que hacía, era cuando las tinieblas se lo permitían. Pero llegaría el momento de despertar, de volver a respirar en un mar de gente real. No fue así. Ya era tarde para el joven, que avanzó hasta ser anciano.

Cuando quiso ver una vida, su vida. Los años le habían capturado, y era hora de decir adiós. Ahora ya no caminaba con la nada, era la nada. Absorbido por esta, buscando otra joven vida que arrebatar. Siendo ya imposible recobrar la expresión.

Deja una respuesta

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s