«Lazo de fuego» | Unión por magia. Relato.

Copia de DE

 


 

Mientras mis padres terminaban el asado. Yo me encerré en mi habitación. Los nervios, recorrían mi garganta. Necesitaba un poco de calma. Mi madre me llama a voces. Ya era hora de que bajase, tenía que afrontar mi destinó. El que yo no elegí, ni elegiría nunca.

— Belleza, tienes que bajar. — Me sobresalto. Cuando me volteó para enfrentar la voz, no veo a nadie. Ese arrogante, ya se tomaba la confianza de meterse en mi cabeza.

Según me iba acercando, podía oír la risa de mi padre. Este corto pasillo, se me estaba haciendo demasiado largo. — ¿Te ayudo?— De nuevo él, siempre él. Una mano caliente y firme, rodea mi cintura. Pasa de largo frente a mí, sentándose en la mesa junto al resto de comensales.

— Asmodeo.— Me salió como un susurro. Como si el aire se agotara. Él me seguía mirando desde la mesa. Su mirada es fija, desafiante.

— Bueno aquí llega, mi bella hija.— Mi padre me aparta la silla que hay junto a mí madre. La cena, va demasiado despacio. Nuestros padres hablan y hablan. Pero no dicen nada. Asmodeo, carraspea y corta la conversación.

— Padres, deberíamos  ir al grano. Cuéntenles el problema.— Mi madre se asombra, mi padre frunce el ceño. Mientras, nuestros invitados balbucean buscando una excusa. Ahora toma la palabra el padre.

— Mi hijo no ha sabido expresarse. Más que problema, llámenoslo. Contratiempo.— El hombre gesticula mucho. Nervioso, le cede la palabra a su esposa.

— Nuestros dos únicos hijos, son mellizos. Les separan 10 minutos y un día en el calendario — Todos esperamos a que la mujer acabe.— Agamenon, es el primogénito. Nació el día anterior al esperado por los clanes. Mientras que Asmodeo nació a las 00:02 del día esperado. Pero es el pequeño.—

— Entonces, aclaremos no. ¿Quién es el elegido?— Mi padre clava sus puños en la mesa, en estado de cólera. Sé que no le gustan los engaños. Sus manos empiezan a prender. Mi madre le calma. Pero deja marcada la mesa, por dos puntos. Frente a los dos jóvenes brujos. El padre, sigue pensativo. No dice nada. Sigue dejando que sea su esposa, la que maneje toda la situación.

— Un lazo de fuego, una unión de sangre.— La señora mira a mi madre. Está buscando su aprobación. Mi madre asiente. La mujer, esta vez se dirige a mí.— Niña, aprende. Traeme un cuchillo de 《Onerúk》 desinfectado, una vela roja y un lazo blanco. — Yo asiento y voy a por todo. Mi hermano, me acompaña. En el salón, ya están todos esperando. Tienen sus abrigos puestos. Mi madre guarda todo en una cesta.

Todo ritual es marcado en el altar del bosque. Fuera se puede escuchar la calma de la noche, la luna brillar en lo más alto del cielo. Hace frío, pero no hiela. El poco viento que hay, pasa entre los árboles. Su sonido, es como un canto para mis oídos. Puedo ver cerca el altar, está rodeado por protecciones. Mi padre, deja caer la única barrera fuerte. La cual protege el altar de otros hechiceros. Me pongo en uno de sus lados. Frente a mí Agamenón. Yo ya se como va el ritual. Corto mi palma, con la hoja del cuchillo de 《Onerúk》. Luego se lo paso a él.

— Juntar vuestras palmas. Y agarraos.— La mujer, une nuestras manos con el lazo. La sangre brota de entre las manos, cayendo en los surcos del altar.

— 《Quod duplex est profectus, duo iuvenes circuire. Ligantes animam sanguinis. Si sciens societatem. Post tenebras, et pulcherrima re mala. Sacrificii huius veritatis et sanguine》.— Mientras mi madre está conjurando. Con la vela roja, prende la punta del lazo. La llama pasa del color naranja al azul. Ambas mujeres se miran. La mirada de mi madre dice que esto no acabara bien. Al llegar el fuego a la sangre de las manos se apaga. El lazo y la llama son consumidos. Y no sucede nada. Nuestros padres miran a Asmodeo. Él sonríe. Sus muecas desafía a los dos progenitores, mostrando que él tenía razón. Se niega a acercarse al altar.

—Hermano, ¿te da miedo un simple corte? O ¿Es quedarte unido a una misma chica?— Ahora el que se burla de él es Agamenón. Ambos estamos desinfectando nuestras heridas. Agarro de nuevo la mano de Agamenón.

—《Sana》.— Ambas manos vuelven a estar curadas. Agamenón se baja del altar. Asmodeo, se coloca frente a mí. Conjura el cuchillo hasta su mano, me lo cede. Ofrece primero su mano. Hago un buen corte. Se esfuerza por no expresar ningún dolor. Después,  le doy mi mano. El también realiza un gran corte. Deja caer el cuchillo sobre el altar. Después pide mi mano. De nuevo entrelazan nuestras manos con un lazo blanco. Mi madre conjura de nuevo.

— 《Quod duplex est profectus, duo iuvenes circuire. Ligantes animam sanguinis. Si sciens societatem. Post tenebras, et pulcherrima re mala. Sacrificii huius veritatis et sanguine》.— La llama de la vela, se extiende rápidamente y varía su color. Una luz roja, atraviesa hasta nuestros antebrazos. El dolor cada vez es más intenso. Agarro con mí otra mano, mi brazo. Ambos chillamos de dolor. Tan pronto como el dolor llega a su pico más alto, desaparece por completo. Nuestras manos se sueltan y caemos. Me despierto a los pies de la gran mesa, sigo algo aturdida, mi madre me está echando ungüento y vendando el brazo con hojas de 《Arauxte》. Me fijo que con Asmodeo, siguen los mismos pasos. Sigo sintiendo un gran dolor en el brazo. Asmodeo se acerca a mí.

—¿Mejor?— No le respondo. Me ofrece su mano, para poder levantarme. Ahora es mi padre el que se acerca. Está enérgico. Y todo es sacrificando mi felicidad.

—Circe, Siéntete orgullosa. Tu, seras la que llevé el aquelarre a lo más alto.—Luego mira a ambos y termina su discurso.— Serán una bella pareja. Enhorabuena, jefes de grupo. Oficialmente, están prometidos.— Da una palmada a Asmodeo, en la espalda y con la otra estrecha su mano. Comienzo a desenvolver la venda improvisada. El lazo, quedo adherido a mi piel.

—《Sana》.— Solo pido, que las marcas se quiten. Pero no. Mis quemaduras, ahora eran cicatrices rojizas.

—¿Quieres ver la mía?— Agarró el brazo de Asmodeo y retiro las hojas de su brazo. Así es, él tiene las mismas marcas.

—《Sana》.— Después de curarle el brazo, voy directa a mi madre.— Ya sabemos que es él. Ahora desligar el conjuro. ¡AHORA MADRE!. —

—No seas impertinente Circe. Esto se quedará así. Y punto.— Mi razón no acepta esta determinación. No me despido, cierro los ojos y pienso en mi casa.

—《Translatio》.—Dejo a mis padres con la palabra en boca. Me da igual, ya me encuentro en casa. En mi habitación.

—¡CIRCE!— Varias voces me llaman.—

—《Pessulum》, 《praesidium》.— Me encierro por completo en la habitación. Y pongo alta la música. No me apetece escuchar a nadie. Al final, el cansancio pudo conmigo. Una nítida luz me despertó. Procedía de la estantería. Mi 《Liburua》. Extiendo mi palma, el libro viene a mí. Cuando se abre, un mensaje resalta.

«Mañana a las 03:00AM, en el Nemetón.

Asmodeo»

Después se desvanece. Devuelvo el libro a su lugar, y me acuesto de nuevo.

*Me encuentro vestida con un camisón blanco, casi transparente. Sin sentido y moviéndome como una marioneta. Pronto veo los hilos, se mueve sin mi consentimiento. Grandes risas resuenan por encima de mis cabezas. Dos personas dirigen mis extremidades como quieren. Mis padres. Otro muñeco, manejado por esos mismos seres. Viene hasta mí. Tiene el rostro de Asmodeo. Este se agacha ante mi y besa mi mano. Sin saber como, nuestro escenario cambia. Ahora nos encontramos ante el altar. Ambos vestidos de novios, y con los hilos colgando todavía. Antes de decir si quiero, corto mis hilos. ¿Cómo conseguí las tijeras?, no lo sé. No importa. Huyo, pero pronto vuelvo al mismo lugar. Una y otra vez.*

El golpe de la puerta y el golpe de mi cabeza en el techo, me despiertan al unísono. Caigo de nuevo en la cama. Esto de levitar con pesadillas, es porrazo asegurado.

—En algún momento tienes que salir. Tenemos que hablar.— Esto no aseguraba nada bueno. Además hoy nos presentarían en ambos aquelarres como los próximos principales. Otra ceremonia más, antes de unirnos de forma carnal y sellar el matrimonio de sangre. Todo/as me quieren ver fallar.

—《Translatio》— Salgo del callejón y voy directa a la línea 23. Antes de llegar, me doy cuenta de que mi muñeca y mano. Van sin cubrir. Se pueden apreciar las marcas del lazo de fuego.

—《Cover》.— un guante cubre mi mano y antebrazo. Antes de poder seguir hacía mi destino. Todo a mi alrededor se nubla. Mi cuerpo, ahora está pegado a una estaca. Mis muñecas y tobillos, son retenidas por una gruesa soga. Noto el fuego por mis venas. Sube por mi cuello, sintiendo el desgarro en mi garganta. Suelto un lamento, insoportable para mis oídos. La quemazón va cesando, cuando se acerca a mis ojos. Una gran fuerza, sale liberada a través de ellos. Poco a poco recupero la vista, todo el fuego liberado arraso fuera de mí.

 


 

Notas de texto

1*Onerúk. Cuchillo muy pequeño, de hoja fina. Muy afilado. Protegido por runas celtas. Están grabadas en su mango, siendo este de piedra de Urita.

2*Quod duplex est profectus, duo iuvenes circuire. Ligantes animam sanguinis. Si sciens societatem. Post tenebras, et pulcherrima re mala. Sacrificii huius veritatis et sanguine. Conjuro de ligación. “Amarre mutuo”. “Dos jóvenes destinados de nacimiento.Ligados en alma y sangre. Siendo la sociedad de las tinieblas la aceptación. Sacrificando su verdadera realidad.”

3* Sana. Hechizo para curar.

4*Arauxte. Árbol con centenario. Solo hay uno cerca del bosque del lamento. En la parte norte del país. Se dice que sus hojas tiene propiedades curativas.

5*Translatio. Hechizo de traslado.

6*Pessulum. Hechizo que cierra o canda.

7*praesidium. Hechizo protector.

8*Liburua. Libro de reserva de jóvenes brujas.

9*Cover. Hechizo para cubrir o tapar.

 

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