Microrrelato: Mágicamente Humana.

Tras una fallida lucha, el ser más despreciable. Se hizo con solo medio reino del mar. Lucille vuelve.

Sin su poder y la mitad de aliados, el brujo pretende hacerse con los reinos mágicos de la tierra.
Eleanón, reina del aire está en guardia. Sabe que su reino, será el siguiente. Y Lucille estará para ayudarla.

*Imagen adquirida en google imágenes, modificada por mí en la app Canva*

4 años más tarde…
Tras el poder adquirido por la piedra, la magia de la poza es más fuerte. Todo el pueblo de Ciudad Ambar se encuentra a salvo de momento. Pero el brujo se escondió en tierra. Los Nemetones y portales a el resto de mundos mágicos peligran.
El no perdió todo su influjo. Solo con la absorción de otro corazón mágico, puede destruirnos a todos. Pero yo ya no me encuentro sola y eso el no lo sabe. Debo recuperar mis piernas y demostrar todo lo que puedo hacer. Con o sin poderes, mi vanaema me guío con fuerza. Tengo que ser tenaz. Por mi familia, mi Ciudad y toda la magia oculta
.

Anuncios

Unión de magia- Conexión.

Y se veía diferente, no era como el resto de los chicos del lugar. Se le veía más maduro e inteligente, sobresalía ante ellos. Entre ellos se ve como se burlan unos de otros, pero de el no, lo respetaban. Su aparecía no inspiraba miedo, ni era el típico chico malo, tampoco era un chico popular ni el guaperas de la clase. Ademas mi tía siempre me decía que las apariencias engañan, que razón tenia.

1d1553e5922a17843c9d3b9c2fac12bd

No se si fue descaro o cortesía, se me acerco y sus labios besaron mis mejillas, después se presentó.
Asmodeo. – Lo primero que pensé fue, este tiene que ser un bicho, por que la madre desde luego se quedo en la gloria con el nombre.
Entonces, muy bueno no es que seas. – Soltó una carcajada, le debí de hacer mucha gracia, a un que no me conoce para saber que así soy yo.
Todavía no te has presentado, ¿tu eres?. – Dijo echando sus manos hacia mí.
Circe. – Volvió a reír, debí de contar otro chiste sin darme cuenta. – Debo de ser muy graciosa, no paras de reírte –
Perdón, perdón. Pero tu santa tampoco eres. – Mi mirada curiosa se poso en la suya, este chico no se veía imbécil, sabia bien de que se reía. Sus pensamientos se hacía ya presentes en mi cabeza, según el, le parecía rara, oscura pero guapa. No sabia yo que fuese tantas cosas, la curiosidad me podía y seguí indagando en su cabeza, el me observaba.
¿Estas bien? Parece que te dio algo. –
Solo estaba pensativa, no suelo hablar mucho. – Ahora el que se quedaba mirándome era él. Me gire para irme, note su mano agarrando mi chaqueta desde atrás.
¿Volveremos a vernos? – No conteste, deje caer una sonrisa al aire y me marche.

*Imagen de Antonio Lucas en ¡Oh mi revista!*

8f42bf78-97e6-4e35-8ec5-709ed099f8e9-bc677968-884e-4899-8706-6710859dba8f-v1

1812049241240.barcode-300.default