Ya podéis leer “In mente interfectorem” en Wattpad.

Buenas tardes mis confiadores. Ya volvemos a la rutina habitual.

Os quiero comentar que ya estoy subiendo a wattpad más contenido, tenéis 6 partes de In mente Interfectorem, editado y con añadidos. Espero que os guste que deis un me gusta a la historia y la podáis compartir.

Cuando termine, Continuaré con la historia un poco más y después seguiré con Anclados en bucle.


Tenemos nueva portada:


Sinopsis:

Nereida se despierta muy desorientada en un lugar desconocido, es un pequeño zulo. Hace frío, huele a moho y la oscuridad es lo que más abunda. A través de las grietas de las paredes se comunica con Alicia, otra joven que tampoco sabe como llegó allí. 

Está dispuesta a luchar por salir de ese macabro lugar, y también averiguar como y porque acabo en esa perturbadora situación.

Acompaña a Nereida en esta turbia historia donde el suspense, el drama y el miedo serán los condimentos que den vida a este thriller psicológico.


Creo que te gustará esta historia: ” In mente interfectorem “ de AneizarL en Wattpad.


Las habitaciones de la mente- In mente interfectorem. (Cerca del final)

-1-

Nunca estaré al 100℅, pero me encuentro más centrada. Pronto podré volver a las clases y dejarme de tanta paranoia en mi cabeza. Elliot nunca apareció, ni creo que aparezca.

¡BAJA LA TELE, SORDO! — Mi hermano ya parece un abuelito, la televisión resuena por toda la casa. —¡BAJA, QUE ESTO TE INTERESA! — La reportera del Telediario habla sobre la aparición de un cuerpo cerca del zulo y el túnel de alcantarillado.

“—Lo poco que nos han contado los inspectores. Es que el cuerpo podría ser del joven que está en busca y captura. Elliot. Por el secuestro y asesinato de varias jóvenes. Que ahora desmorona un poco la investigación.

¿Como puede ser posible? Estos de la tele ya no saben que inventar para tener audiencia. Pero desde luego que me alegro, si ese cabrón está muerto. Mientras estoy en el baño, escucho cuchichea a mi madre y a mi hermano. Debe de estar hablando de la tele y de lo que han encontrado. La verdad que no les prestó atención. Un golpe seco en la puerta me saca de mi letargo. Mi madre exige de mi persona, urgente. Cuando salgo me apunta con la papelera de la habitación en mi cara.

¿Me puedes explicar esto? — Dentro aparte de papeles al fondo se pueden ver las pastillas de los nervios.

Que ya no necesito estar drogada todo el día mamá. Estoy mejor y esas pastillas no me deja ser yo misma. —Su expresión deja ver el descontento a mis palabras. Pero deberá encarga lo que quiero, ya soy mayor de edad y sabe que eso lo decido yo. No le da tiempo a contestarme, antes suena el teléfono de casa.

Es la inspectora, necesita hablar contigo. — Otra vez todo, nunca acabará esto.

Otro interrogatorio más que se suma. El semblante de la inspectora cada vez es más severo. No veo que se regale ni un poco, debe de haber pasado algo que les haya destrozado todo el perfil del asesino. Que irónico todo, al final el monstruo se volvió víctima. La misma habitación, con sus misma mesa, silla, cámara y cristal. Espejo o como más rabia te de llamarlo.

Mejor, ¿no? —Apoya bruscamente sus manos en la mesa. Yo arqueo una ceja. No se porque, pero quiere desestabilizarme.

Depende inspectora. Si me va a decir que el muerto es Elliot. Bailare. —No muestra gesto que me de una pista de que piensa o siente. Es demasiado frustrante.

¿Por qué dejaste de tomar la medicación? —De nuevo vuelve apoyarse en la mesa. —¿Y desde cuando? — Su tono de voz cambió. Sin control, dejó entre vez una sonrisa. —No contestó a mi pregunta.

¿Es Elliot? —No me responde. — Me encuentro también, que no vi necesidad de seguir con algo que me dejaba más muerta que viva. Y no he pasado por todo eso para seguir muerta en vida. — Sigue sin articular palabras, pero no puedo mostrar debilidad. Ya sospechan de mi y no sé el motivo.

Efectivamente es Elliot. Yo lo que me sigo preguntando, como es posible que él fuese tu secuestrador y el causante de tantas atrocidades. Si él hace 16 meses que lleva muerto. — No puedo contestarle, no sé que contestarle. — ¿Me lo puedes explicar? — Aguanto la mirada. Abren la puerta, el otro inspector casi sin aliento llama a su compañera.

Otro cuerpo. Mario de Vega González. —Ambos se van corriendo y el agente que queda allí me lleva hasta la salida. Mi madre espera en la puerta.

En el centro comercial, entró de tienda en tienda. Me pruebo ropa y zapatos. Soy capaz de olvidar un poco la escena de la comisaría. Cuando llegó a casa me baño, ceno y me acuesto. Creo que volverán a llamarme.

 

*El olor a moho es nauseabundo, pero esto es lo mejor que pude encontrar. Está lo suficientemente aislado para que por mucho que quieran huir, mueran deshidratados intentándolo.

~~~~~~~

No llevó la cuenta de los días, desactive los dispositivos que me relacionaban y deje mi coche abandonado. La furgoneta blanca que adquirí tampoco estaba tan mal.

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~~~~~~~

Ahora voy corriendo por el campo del alcantarillado, veo el pozo. Comienzo a subir la cuerda, estará muerta, sería un milagro que estuviese viva. —Bebé— No contesta pero Alicia acepta el trago de agua.

~~~~~~~

Ambos embriones los llevaré yo misma implantados.— Preparó el instrumental básico y realizó la primera prueba

Experimento 1 realizado— Apagó la grabadora y preparó a la sujeto 2.

~~~~~~~

No debí enfadarlos, las órdenes eran claras y no las seguí. Solo espero que me perdonen la vida y me dejen seguir en esto. Yo sabía de sobra donde me metía.*

Me despierto sudorosa, sin encontrar explicación a mi sueño. Creo que debería llamarlos recuerdos.

*Imagen de Shivil xx en Pinterest*

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Verum.

Prima quae prius 9 -Ad extremum spiritum-

Prima quae prius 8.

Categoria: In mente interfectorem

 

 

 

 

 

 

 

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Prima quuae prius 7.

Dos pasos, tres pasos, cuatro pasos, sigo la cuenta para poder distraerme. Después de tres meses y de la noticia que me dio el doctor, no dejo de pensar en la seguida ecografía que me hicieron, de las semanas de embarazo que llevaba y de como no podía terminar el embarazo por mi avanzado estado. Una decisión que me derrumbo por completo, ya tenia claro que después de todo el proceso que venia, el siguiente paso seria dar a él bebe en adopción, no tendría ningún contacto con él o ella y tampoco querría saber el sexo.

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Tras el fallo de los médicos de no ver la situación cuanto antes, la noticia que nos darían hoy es un paso más para descubrir realmente como paso todo esto. Al entrar a la consulta, el doctor nos hizo pasar, dentro estaba esperando Mario.
– Qué hace el aquí?- Mi madre y yo preguntamos a la vez algo desconcertadas, no podíamos pensar lo que venia ahora. – Él tiene que ver en todo esto, no se preocupen. Siéntense y escúchenme.- El doctor parecía más nervioso que nosotras.
– Pues no es fácil de decir la verdad, al hacer varias pruebas y viendo la compatibilidad en los resultados, con algunas muestras más del joven, nos sale que él y el feto, tienen el mismo ADN. – Todos abrimos los ojos, se podía escuchar como a todos se nos aceleraba el pulso, y nadie decía nada.- Pero no he acabado, debo decir que no has sido victima de agresión sexual, todo debe de haber sido un proceso de fecundación invitro. Hemos notado altos niveles de hormonas en tus resultados y Mario tiene varias cicatrices que dan a pensar que le dieron altas descargas eléctricas. No hemos acabado todavía, sera algo largo y pesado. Ya hablamos que por tu avanzado embarazo, terminar con el seria ilegal, pero te ayudaremos con el proceso de adopción, decidiendo si lo queréis cerrado o abierto. – Dejo de escuchar todo lo que el doctor dice, escuchando solo bla, bla, bla, la cabeza empieza a llenarse de palabras sin ningún sentido para mi. Demasiado agobiante y confuso, también eran las palabras para describir el rostro de Mario.
– ¡PARE!, por favor, pare, son muchas cosas para decidirlas de golpe, déjeme que pueda ordenar todo en mi cabeza.- Salgo de la consulta para tomar el aire, noto que me falta, y que cada vez son más cosas las que estamos descubriendo, escape de aquel lugar, pero mentalmente sigo encerrada en ese lugar.

Prima quae prius 6.

Prima quae prius 5.

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Prima quae prius 4.

Princeps.

Prima quae prius 3.

Prima quae prius 2.

Prima quae prius

Normalis vitae.

Finita est.

BA ad.

Fuga consilium.

Ad inferis.

depresso.

Primo contactu.

Haec.

Peperit.

Coactio.

Ipsum.

Volo vincere ludum tuum.

Suspicionis.

Confodere.

Dolorem.

Hic incipit 2.

Hic incipit.

*Foto de Kewei Hu en Unsplash.*

*Foto de Martha Dominguez de Gouveia en Unsplash*


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Prima quae prius 6.

Me despierto con el sonido del timbre de la puerta principal, me sorprende un poco, mi madre no me dijo que esperaremos a alguien. Cojo algo rápido que ponerme y voy directa a la ducha, la verdad no siento curiosidad por saber quien es, prefiero tomarme mi tiempo, despejarme. Meterme en la ducha me aleja de ciertos malos recuerdos. Es entrar en un mundo en el que solo me encuentro yo, en la nada, sin nadie, sin mi pensamiento, vago sin rumbo y en ese momento soy todo paz. Al cortar el agua todo vuelve a mí, y vuelvo a caer en total oscuridad. Todo el mundo me dice lo mismo que saldré de ello, que soy fuerte…Pero ya estoy harta, yo eso no lo veo.

Me visto y bajo a desayunar, en la cocina me encuentro a mi madre hablando con los detectives, pero hay alguien más con ellos, esta despaldas y reconozco la marca de la nuca, me hecho hacia atrás, muestra mi descontento con la situación y ellos lo notan”.

Princeps.

Ambas nos encontramos en el semisótano del hospital, bajo el hueco de las escaleras. En el ambiente se podía sentir la incomodidad de las dos, pero debíamos de estar unidas si realmente él estaba aquí. Me doy cuenta que en la pared hay un respiradero, parece tener un buen tamaño, compruebo que va a presión metido en la pared, tiro de él para poder sacarlo. Es inútil, sin tener ningún objeto para ejercer presión, no soy capaz de sacarlo y esperar aquí, a que alguien nos rescate es una tontería, no tenemos como subsistir. Hago señas a Ane y nos movemos del lugar, seguimos de frente por un pasillo, todo esta a oscuras, lleno de camas y aparatos estropeados, y de más cosas cogiendo polvo. Al final de este vemos lo que parece un ascensor, damos a su botón varias veces, algo inútil también, no debe de estar en funcionamiento. Girando a la derecha encontramos una puerta, esta va a parar a otro pasillo alargado, este sin nada de por medio, comunicado con muchas otras salas, por lo que parece. Con curiosidad nos vamos asomando a ver que hay en ellas, sin encontrar nada, seguimos de frente, encontramos otra puerta, que comunica con otra salida de emergencias. Tiramos ambas de la gran puerta de la salida, el aire frio de la calle nos golpea en la calle, nos miramos y las dos asentimos saliendo al exterior, nos encontramos en la trasera del hospital, comenzamos a caminar en busca de alguien que nos pueda ayudar, ninguna de las dos cogimos nuestros teléfonos. Al dar la vuelta completa, vemos varias patrullas de policía en la puerta, sin pensarlo, las dos comenzamos a correr hacia la puerta, ya visualizamos las escaleras de subida hacia la puerta principal del hospital, antes de llegar a ella, una furgoneta grande y blanca se para delante de nosotras, se abre la puerta trasera dejando ver a una persona encapuchada, antes de que pueda bajarse, ambas cambiamos de dirección y comenzamos a correr, sin ver hacia donde vamos, seguimos hacia adelante. La distancia que llevamos recorrida y la velocidad a la que íbamos, ya no nos da más opción que parar, nos sentimos agotadas. Nos encontramos en un parque pequeño, rodeado por unos cuantos edificios, vamos de frente al que tenemos más cerca y tocamos al primer timbre, no parece que nadie conteste en este y llamamos al segundo. Después de un rato de intentarlo, deducimos que la gente no quiere contestar el timbre. Exactamente no sabemos que hora es, pero tiene pinta de ser muy pronto.

– Deberíamos de buscar una comisaria o algún sitio donde resguardarnos hasta que se haga de día.- Dice Ane, tiene razón, si no encontramos donde pedir ayuda, por lo menos ponernos a salvo hasta que amanezca.

– Lo primero es ver en que lugar nos encontramos, a mí esta zona no me suena.- Tampoco podemos andar sin rumbo, si ella tampoco conoce la zona, andaremos perdidas y seremos una presa muy fácil, si saben donde buscarnos.

– Yo tampoco reconozco el lugar, callejeemos un poco, intentemos localizar alguna zona conocida y si no, buscaremos un sitio donde pasar la noche, en cuanto se ponga el sol todo será más fácil. – Asiento y comenzamos a caminar sin saber exactamente lo que nos espera. Después de bastantes manzanas recorridas, encontramos unos soportales donde pasar la noche, no tenemos nada con lo que taparnos, hace bastante frio y lo único que llevamos, son las batas y zapatillas del hospital. Después de un rato, un ruido nos desvelá, un motor, al levantar la cabeza vemos la misma furgoneta blanca que se paro delante de nosotras en el hospital, nos escondemos detrás de unos contenedores que tenemos enfrente y esta pasa de largo. Ya desveladas continuamos caminando, en dirección contraria a la furgoneta. Salimos de la zona residencial y ya nos encontramos en un polígono industrial, al principio de este vemos un gran edificio, cuanto más nos acercamos mejor podemos identificar el cuartel de la policía. Pero todo volvía a ser demasiado fácil, y yo no terminaba de creérmelo.

– No pierdas el tiempo la furgoneta podría pasar y perder la oportunidad. – No me puedo creer que siga siendo tan fácil y sé lo repetiré una y otra vez.

– No te das cuenta que es todo demasiado fácil, ¿no lo ves? – Ella me mira desconcertada, pero sin darme opción tira de mí hacia la comisaria, solo debemos cruzar la calle, para lo que estaríamos demasiado expuestas y los que fuesen en la furgoneta, estar vigilando.

– ¡SI ANTES LO DIGO! – Tiro de Ane hacia atrás, cayendo ambas en unos matorrales, por delante de la comisaria pasa la famosa furgoneta blanca, cuando se aleje un buen trozo, entonces, si, será el momento de poder entrar a la comisaria.

*Photo by Brandon Holmes on Unsplash*

Prima quae prius 3.

Prima quae prius 2.

Prima quae prius

Normalis vitae.

Finita est.

BA ad.

Fuga consilium.

Ad inferis.

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Haec.

Peperit.

Coactio.

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Volo vincere ludum tuum.

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Dolorem.

Hic incipit 2.

Hic incipit.

 


 

 

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Prima quae prius 2.

– Bueno, esta vez continuaremos aquí. Esta vez no usare la grabadora, sino una cámara de video. Si necesitas cualquier cosa, puedes parar y pedirlo.- La detective arregla un poco su moño despeinado y se sube las gafas de pasta. Me mira y me hace una señal de que puedo comenzar.
Pase bastante tiempo en el pozo, no tenia noción del tiempo y no puedo estar segura de cuanto fue. Llegue un momento que deje de luchar y quería que todo acabase cuanto antes. – Su mirada es fija, prácticamente ni parpadea.

– ¿ No trataste de escapar? O ¿gritar pidiendo ayuda?- Enserio me está preguntando eso, es obvio que no podía, si no lo hubiese hecho. –

– Grite con todas mis fuerzas, fue imposible, nadie me escuchaba. Nadie paso por allí, sabia bien donde llevarme. Y mis fuerzas se agotaron pronto de intentar luchar para salir de allí. Cuando creía que ya estaba muerta, vi una cuerda caer por la pared. Por un momento preferí morir, pero mi instinto de supervivencia pensó por mi y agarre la cuerda. Al salir algo dentro de mi sabia que era él y que no había nadie más. – Hago una pausa, sin darme cuenta, vuelvo a devorar mis uñas, mi cuerpo avanza de adelante a atrás y la ansiedad va apoderándose de mi pecho, analizo la situación y pronto empiezo a recuperar el control. Arrugo mi nariz y al darme cuenta de mi actitud, rectifico.- Volvimos de vuelta al lugar, de nuevo estuve días encerrados, comiendo una vez al día, había días que no probaba nada y otros que devoraría hasta la bandeja. El olor iba empeorando. El nunca se dejaba ver la cara. Pero el día que escape, cometió un error, al no esperar eso, no protegió su rostro y reconocí a mi compañero. Me dijo que jamas saldría de ahí, y que acabaría como el resto. – La detective me corta, para poder hablar.-

– ¿Podrías decir su nombre completo?, necesitamos que quede grabado en el video. – Señala a la cámara y me hace otra seña para que continué. –

– Claro, Elliot González Valiente, fue mi captor y torturador. – La sensación que recorría mi cuerpo, escalofriante, pero a la vez, la ira aumentaba en mí. Mi respiración, se me acelero y las palabras que iban saliendo de mi boca, con carrerilla y en aumento, eran con desprecio hacía él. La forma de expresarme, como eran esas torturas. – Cuando nos encontrábamos, ¡ MÁS DÉBILES!, ¡CASI SIN VIDA!. – Me levanto de golpe de la silla, esta cae al suelo y la detective y su compañero se sobresaltan del susto. – ¡NOS SACABA SANGRE!, PARA DESPUÉS, ¡INYECTARNOS UN LIQUIDO MORADO!, ¡DOLÍA!, DOLÍA MUCHO.- La detective recoge la silla y su compañero me intenta controlar, mi cuerpo empieza a notar poco a poco la bajada de emociones, mis lagrimas brotan de mis ojos, cojo un pañuelo y limpio mi nariz. Dolió mucho, mucho, ¿qué me hizo?. Los médicos no me han comentado ni a mí, ni a mi madre, nada sobre algo anormal en mí. Sé que sigo paralizada ante ellos, ellos respetan mi silencio. Pero alguien debe romper ese silencio y volver a la calma que había anterior a mi arrebato. –

– ¿Se encuentra mejor?, ¿Podemos dejarlo y continuar otro día? – No solo yo no puedo continuar, ellos son como un libro abierto, en su cara veo la expresión de miedo ante la situación anterior. –

– Lo, lo siento. Me encuentro mejor. Puedo continuar. Quiero acabar cuanto antes con todo esto. – A un que se, que para ese momento, a un queda demasiado. Seco mis lagrimas con la manga de mi camiseta.-

– No tienes por que forzarte, te llevaremos de vuelta a casa, iras con la patrulla que hará guardia en tu casa. Hasta que lo encontremos. Todo mejorara. – Ella no se da cuenta, que en mí, ya no estará todo bien. Soy alguien diferente, estoy rota y desconocida a lo que ahora llevo dentro de mí.

– Al levantarme, la agitación de antes me ha dejado mareada, sigo hacia adelante, despacio, me introducen en la parte trasera de la patrulla y a través del cristal, todas las luces y sonidos, me parecen lejanos, aislada y desorientada. Ya no sé cual es la verdadera realidad. A un que sé que todo acabo. He soñado tantas veces con esa realidad y volvía al mismo zulo, que no me puedo creer que esto sea verdad y que no sea otro sueño. Pero a un así, tendré que revivirlo, una y otra vez. Hasta que lo atrapen y pueda poner punto y final a esta historia.

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Hic incipit 2.

Hic incipit.


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Prima quae prius- Colaboración con Buenos Relatos Blog.

– Me despierto en total oscuridad, alzo mis brazos, ya que no me veo deseo
palpar las distancias de los objetos que me rodean. Compruebo que me
encuentro en una caja, al tacto de madera. De pensarlo comienzo agobiarme,
no me gustan los espacios cerrados. Involuntariamente mi respiración se agita,
pero fríamente pienso en calmarme, y respirar despacio, necesitare oxigeno.
Cuando te encuentras en una situación de estrés, en la que no sabes como será
tu punto y final en ella, no tienes idea como tu mente puede reaccionar y yo
sigo asombrada con la mía. La caja estaba de pies, ya que yo sentía que me
encontraba de pies y no tumbada, tenia el espacio justo, para sentarme abajo,
pero no mucho para ejercer la suficiente presión y romper esa caja con mis
piernas. Me sentía tan cansada de intentarlo, que pare, espere a recuperarme.
Al parar el calor del ejercicio que había producido, ceso y el frío comenzó
hacerse notar. Fuera de la caja, comencé a escuchar unos ruidos, respiraciones
y vagamente algún grito. De repente, la caja sé hecho hacia atrás y yo con ella,
me estaban transportando. Intente comunicarme con quien quiera que me
llevase, pero no contesto ninguna de mis preguntas. Intentos inútiles. “Me
aparco”, me estabilice y la madera de la caja comenzó a crujir. Y eso fue el
comienzo. – La detective corta la grabadora y se levanta.
– Terminamos por hoy, le dejaremos descansar, pero debo decirle que este
proceso será muy largo. – Me dirige una pequeña sonrisa y se marcha cerrando
la puerta tras de ella. Sé que será algo difícil y más largo de lo que desearía.
Ane despertó, pero no habla nada. De momento la policía lo único que tiene soy
yo. Pero de sobra sabemos que soy 20% de lo que todo esto abarca. Los días
en el hospital transcurren, ya puedo volver a casa. Antes de recoger mis cosas,
paso por la de Ane. Esta sentada en su cama, ya no tiene tantos aparatos como
antes. Levanta su mirada y al verme se levanta. Su mirada es fría y cuando se
va acercando a la puerta, la cierra y corre las cortinas. Entendido, no quiere
verme. Vuelvo a la habitación, recojo todo y me dirijo con mi madre al
aparcamiento. Al llegar a casa, dejo mis cosas y me ducho, me acuesto
directamente, necesito descansar. El despertador suena, le sigue el timbre de
abajo. Debe de ser la detective, le gusta madrugar. Cojo lo primero que pillo en
el armario y me dirijo al baño.
– Buenos días. – Saludo al entrar a la cocina. Efectivamente la detective ya estaba
allí.
– Buenos días. – Contestan los 4 a la vez. Esta vez la detective venia con alguien.
Me serví un poco de zumo y enseguida comenzaron las preguntas.
– ¿Cuando acabe podemos sentarnos y continuar con su historia? – Lo dice como
si estuviese dando una entrevista en la televisión, de mi nueva novela. Me
siento de frente a ellos y asiento, ya preparada bebo un sorbo de mi taza y
espero a que le de a grabar.

– Ya abierta la caja, me di cuenta de que no había luz fuera de ella tampoco, me
comenzaron a empujar con una especie de palo y a ordenarme que avanzara.
Recorrimos un pasillo largo y mohoso, había luz, pero escasa, solo se podía ver
por donde caminaba. Al llegar ante una puerta metálica, me obligo a
detenerme, inmovilizó mi cuerpo al lado de ella y la abrió. Me empujo dentro de
ella y allí me retuvo unos días, hasta que me saco la primera vez. – La detective
asiente, al igual que el compañero, dándome a entender que me escuchan. Mi
voz se quiebra y paro para beber otro sorbo de mi taza, unas pequeñas lagrima
sale de mis ojos. Sé que paso y
que tengo que ser fría, pero no siempre se puede.
– ¿Puedes continuar? – Me dice el hombre, se nota que él es más amigable que su
compañera. Notan enseguida mi angustia, me ofrecen un pañuelo y dejan que
pause lo que sea necesario. Pero no paran la grabadora.
El sitio era frío, olía mal y no tenia ventilación. Era estrecho y pequeño. Había
una manta vieja y un colchón roto. – Me seco las lagrima y limpio mi nariz. – Lo
peor fue el primer día que me saco, yo escape, fue mi primer intento. Me atrapo
en la arboleda, no me llevo de vuelta al zulo, me tiro a un pozo y me dio por
muerta.

*In mente interfectorem*

Gracias Buenos Relatos por la publicación. 👍🏻👍🏻

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Hic incipit 2.

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