Haz un relato con un personaje mitológico como protagonista.8/52RETO.Guerra de Reinos Mágicos.

Guerra de Reinos Mágicos.

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Tras conseguir la paz podíamos sentirnos seguros de nuevo en el reino, todo quedo arreglado y pactado y la guerra entre hadas y elfos finalizo. Ya nadie se acordaba del por que de esta guerra, yo en cambio si. Mi padre me envió lejos, para ser instruido como rey para cuando llegara ese momento, yo solo podía pensar en ella, tan frágil, con esas alas tan perfectamente como ella. Nuestras familias no podían concebir como entre nosotros podía haber esa relación que para ellos era tan aberrante. Todo lo dejamos pasar y tras años alejados haciendo cada uno su vida, volví al reino para conocer lo que pronto yo gobernaría, lo que jamas pensé que ese día me toparía con ella, seguir igual de hermosa que cuando la deje para irme, con una gran diferencia, ella ya estaba prometida con otro, con alguien de su especie. Deje de preocuparme por eso, no tenia que ver conmigo, me tenia que centrar en lo importante, el reino y como este se veía amenazado esta vez por el reino del hielo, de como estos seres amenazaban con arrebatarle toda la magia a nuestro Nemeton o árbol de la vida, que mueve por todo el reino la magia como un corazón bombea la sangre por el cuerpo, sin el todos moriríamos.

Debía recibir a todos los soldados que pronto combatirían para protegernos a todos, con espada en mano y mi semblante regio monte a mi caballo dirección al campo de entrenamiento, me encontraba preparado para comenzar la instrucción.

–Caballeros, creo que no hace falta que me presente. Mi padre me ha encomendado la misión de coronar esta batalla y claro que es para ganarla. 935b343f5c406ce28bb05d64473c2331--elf-warrior-woman-warrior.jpgDebemos proteger a todo el reino de lo que esta por venir, tenemos que tener todos los frentes claros y por supuesto conocer bien a nuestros enemigos, ellos ya saben nuestra debilidad y quiero que vosotros conozcáis la suya. – Me dirijo hasta un podium antes preparado, el cual tengo tapado para darle emoción al descubrirlo. Agarro la sabana y tiro de ella hacia atrás dejando visible una pequeña piedra azul oscuro, apagada y sin brillo.

– No se si sabéis de que se trata, pero seré breve, esta es una parte ínfima de lo que ocupa el corazón completo, la veréis fea y sin vida, pero cuando esta junto a la base de todo el reino del hielo resplandece, para derrotarlos solo necesitamos destruir esa base. Unos seréis instruidos en batalla y otros tendréis la misión de destruir la base de ese reino. – Nadie habla, nadie pregunta, se hace un completo silencio. De fondo puedo percibir como unas hadas revolotean intentando escuchar el discurso que estoy dando, retiro un mechón de mi cabello detrás de mi oreja, para intentar escuchar lo que quiera que digan.

– Ese elfo iluso, piensa que va a ganar, el reino del hielo acabara con ellos y jamas tendrán sospechas de nosotras las hadas. – Ambas hadas soltaron una carcajada que me hirvió la sangre, pegue un golpe en el podium y grite al cielo. – ¡Nooooooooooo! Esas malditas hadas otra vez en todo esto. Quiero que alguien las vigile, quiero saberlo todo. – Dos elfos jóvenes, de la parte de atrás fueron en dirección a ellas, mientras yo seguí dando mi discurso y mi padre se me acerco desde mi espalda, coloco su mano en mi hombro y me dio una sonrisa aprobando mi mandato. 

*Imagen de Gabriela Tancetti en pinterest.*

*Imagen de Gabriela Tancetti en pinterest.*

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La ciudad perdida.

-No viajo solo.- Dijo el brujo del mar. – Conmigo viene Eufasidés.- El viejo tritón de aspecto joven, sonrió al resto del consejo. –

-No hacen falta las presentaciones, ya nos conocemos. Hace unos días este tritón espió una de nuestras reuniones-Oceánides era intransigente a que estos dos seres entraran por completo en el centro de la ciudad. Se les veía insistentes y muy insistentes y llevar el control en todo el asunto de la explotación del ámbar.-

-Amigos del mar, ya les dije que podía ayudar con su problema, no hay por que temerme. – Entre el consejo compartían miradas pero ninguno articulaba palabra alguna. Odine ya había sido expulsada del consejo, en su lugar todavía no había nadie y Eufasidés enterado de todo quería ese puesto, para finalmente usurpar del todo la autoridad a Oceánides. El brujo del mar quería llegar a más que eso, siendo un ser cambia formas, sin saber a un su verdadero ser, para ser más allegado a los habitantes, había adquirido la forma de un tritón.-

-No crean que viniendo de la nada se les permitirá tan intrusión, aquí por supuesto no somos descortés, les permitiremos alojamiento y víveres, pero pronto puedan, tendrán que irse de la ciudad. No necesitamos la ayuda de extraños. – Eyádes fue tajante y sin mostrar ninguna flaqueza, extendió su mano, haciendo así un trato.-

-Querido joven es de agradecer lo que nos propone, pero pronto se dará cuenta de que somos su único apoyo. No se como creen que una joven sirena, sin ninguna experiencia y sin desarrollar su magia, puede salvar al mundo mágico. Son unos ilusos, con todo respeto. – Eufásides no retiro la mirada de Eyádes, manifestando que no se echaría para atrás tan fácilmente.

 


 

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Mientras tanto Lucille y sus dos compañeros de viaje, habían encontrado una de las ciudades ya perdidas, en ella ya no quedaba signo de vida. Era de las pocas ciudades donde cualquier ser mágico y acuático convivían en perfecta armonía. Todo aquello perdido, seria el primer lugar a investigar.

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El brujo del mar.

Oscuridad ámbar.

Caminando en tierra.

La Ciudad Ámbar.

Los puntos mágicos.

*Imagén de Pentsamendu putzuak en blogspot*(destacada)

*Imagén de Administración en Foro activo sirenas*


 

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Premonición.

Recorriendo cada punto del bosque, sin ningún rumbo fijo, sigo hacia adelante, no pienso y diría que ni siquiera respiro. No se si me siguen o si estoy siguiendo a alguien o algo, simplemente camino. Al llegar al corazón del bosque encuentro una pequeña casita, no tiene luz, no parece que tenga vida. No lo pienso, me adentro en ella, no sé que esperar y tampoco me importa esperar algo, simplemente lo hago. Ni el crujido de la puerta me hace estremecer, diría que no siento nada en este momento. Está oscuro, tampoco me importa, recorro cada rincón del habitáculo, escucho sonidos, escucho susurros, no respondo, no tengo voz. En, la ultima planta al final del pasillo, una pequeña niña me espera, con un cabello rojo como el fuego y unos grandes ojos color miel. Ella me tiende la mano, su parecido me resulta muy familiar, le respondo estrechándole mi mano y me dejo llevar en la dirección que ella quiere. No queda mucho por recorrer, llegando al final de la casa. Nos quedamos frente a una puerta, todo ruido cesa y la niña desaparece, una voz muy dulce me pide que habrá la puerta, que entre. Atraída por la voz, obedezco, una gran luz me ciega, no puedo ver que me espera dentro, pero a un así mis pies avanzan sin preguntar a mi cerebro. Al mirar atrás, ya no hay puerta, ya no hay nada, me encuentro sola. Avanzo en ese mundo vació, y al final vuelvo en bucle al principio de todo, vuelvo a caminar por el bosque, sin rumbo, sin pensar, sin respirar. Bells-Gwaentoo
Recorriendo cada punto del bosque, sin ningún rumbo fijo, sigo hacia adelante, no pienso y diría que ni siquiera respiro. No se si me siguen o si estoy siguiendo a alguien o algo, simplemente camino. Al llegar al corazón del bosque encuentro una pequeña casita, no tiene luz, no parece que tenga vida. No lo pienso, me adentro en ella, no sé que esperar y tampoco me importa esperar algo, simplemente lo hago. Ni el crujido de la puerta me hace estremecer, diría que no siento nada en este momento. Está oscuro, tampoco me importa, recorro cada rincón del habitáculo, escucho sonidos, escucho susurros, no respondo, no tengo voz. En, la ultima planta al final del pasillo, una pequeña niña me espera, con un cabello rojo como el fuego y unos grandes ojos color miel. Ella me tiende la mano, su parecido me resulta muy familiar, le respondo estrechándole mi mano y me dejo llevar en la dirección que ella quiere. No queda mucho por recorrer, llegando al final de la casa. Nos quedamos frente a una puerta, todo ruido cesa y la niña desaparece, una voz muy dulce me pide que habrá la puerta, que entre. Atraída por la voz, obedezco, una gran luz me ciega, no puedo ver que me espera dentro, pero a un así mis pies avanzan sin preguntar a mi cerebro. Al mirar atrás, ya no hay puerta, ya no hay nada, me encuentro sola. Avanzo en ese mundo vació, y al final vuelvo en bucle al principio de todo, vuelvo a caminar por el bosque, sin rumbo, sin pensar, sin respirar. Bells-Gwaentoo

 

Y hoy dar las gracias a, Sadire-Divagacionesenrosa.com por el Sorteo que ha realizado. Que tendré el placer de recibir el libro “Menos cuentos de hadas y más polvos reales”. Gracias.

*Foto de Chris Barbalis en Unsplash.*

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Oscuridad ámbar.

Mientras Lucille era capturada por pescadores junto a los valacv, en la Ciudad Ámbar, acabaría la paz del todo. Pronto conoceremos al ser más oscuro del todo el océano.el viejo tritón de aspecto joven, entra sin problemas en la cueva y encuentra con facilidad la cascada. El ambiente al cambio se vuelve sombrío, frio y opaco. Consejo, habitantes, resguardaros, no confiéis.
-¿Quien es? ¿Que hace en la ciudad?
-Oceánides alza su dedo acusador y el resto del consejo observa tras él.
– Mi nombre es Eufasides, vengo a salvar la ciudad. –

Nuevos planes- Caminando por tierra.

Nuevos planes.

Estoy sentado en el sofá, Lucy me mira sentada en la alfombra, nos encontramos al calor de la chimenea. Esperando a que comience la historia coloca sus brazos sobre las rodillas y apoya su cabeza en sus puños. Yo comienzo de nuevo la historia. “ Tras varios días nadando y con varios descanso en pozas deshabitadas, decido salir a la salir a la superficie para descansar un poco mejor. Hecho de menos mi hogar y a mi familia. Mi Vanaema debe de estar preocupada, y su puesto en el consejo debe peligrar por mi decisión, pero estoy segura de que lo que tengo pensado será de gran ayuda. Me encuentro cerca de tierra, buscare algunos peces que comer y alguna poza para descansar. El lugar que he encontrado también parece vació a simple vista, a un que parece que algún tiempo hubo alguien dentro de ella. Me quedo a flote y descanso hasta que me encuentro más relajada. Después de un rato, en el eco de la poza se escuchan pasos, no sé muy bien de donde provienen, acto seguido puedo escuchar varias voces, antes de poder salir una pequeña niña de pelo oscuro y ojos azules me ve. Ella se queda parada frente a mí, yo me quedo igual de parada que ella, llevo mi dedo índice a los labios, pidiéndole que no diga nada, más atrás se escucha al padre de la niña llamarla por su nombre. Ella no contesta, respeta el silencio. Le sonrió y después me sumerjo para marchar de la poza. Vuelvo a poner rumbo a mi destino, pero decido que lo mejor seria buscar algún sitio para descansar en tierra, veré donde estoy exactamente y si hay algún punto mágico cerca en tierra que sea de ayuda. Todavía me queda muchos días de viaje hasta llegar a La Ciudad Agua Marina. Pero creo que mi viaje no será nada aburrido. Veo una gran luz brillante muy cerca de mí, esa luz cada vez más cerca se enlaza a mi colgante, segundos después una voz hueca me habla, ¿Vanaema?, pongo atención al mensaje.

Mi querida niña, tu escapada y desesperación por encontrar tu sola una solución, tiene al consejo y a la ciudad muy irritados. Yo cada vez estoy más desesperada, no sabemos bien tu situación y la única decisión tomada ha sido mandarte unos Valacv en tu ayuda, no solo por tu protección, también para que tengas un respaldo, y una ayuda por lo que te puedas encontrar haya donde vayas. Ha sido una locura lo que tu sola has decidido, estoy disgustada y orgullosa a la vez, al igual que tus Vanaemad estarían orgullosos. Vete hacia las cuevas del norte de Inglaterra, en esa localización te esperaran los guardianes. Mucho cuidado, te quiero mucho. – La luz se corta de golpe, no tengo muchas ganas de encontrarme con los guardianes de la ciudad, pero tampoco quiero decepcionarla más, cambio mi rumbo un poco más al norte, en busca de las cuevas, si es cierto que me vendrá mejor tener ayuda. Ya cerca de las costas, en el movimiento del agua noto, como los barcos de los pescadores andan con su ruta, debo de tener mucho cuidado, si usan el sonar o bajan una red, estaría en peligro de verdad, y sigo sin encontrar a los guardianes y las cuevas. Esperando una red, voy con mucho cuidado, además el mal tiempo sobre la superficie, tanto como en el agua es claro, una gran tormenta está en el cielo. En el agua noto, como los barcos se van marchando, subo un momento para comprobar hacia donde se mueve la tormenta y la dirección de la tierra para encontrar las cuevas. La tierra esta cerca, pero la tormenta viene en mi dirección, iré con mucho cuidado, pero antes intento mandarle un mensaje a mí Vanaema, mis fuerzas tras el cansancio es débil, al igual que mi magia, tendría que hacerlo después de descansar. Por fin visualizo a lo lejos las cuevas, veo a un Valavc a lo lejos, al igual que el a mí. Me voy acercando a ellos, pero antes de llegar una gran red surge de la nada y me atrapa, poco a poco va levantando, el guardián viene a prisa para poder liberarme, pero acaba enganchado a esta, el segundo guardián se acerca para intentar liberarnos, pero el se levanta también a la vez que la red, casi estamos fuera del agua.” Lucy se quedo dormida en la alfombra, la cojo en brazos para llevarla a su cama.

Aneizar

In fiducia

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La Ciudad Ámbar.

Los puntos mágicos.

 

 

*Photo by Nsey Benajah on Unsplash*


 

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Caminando en tierra.

Otra noche más continuamos con la historia, Lucy esta lista.
Papa, ¿Como se llama la sirena del cuento? No me lo has dicho. – Tiene razón, la mejor opción será poner su nombre en medio de esta historia, no directamente, tiene que ser un nombre mágico. Pero ella tiene que sentirse parte de esto, lo estoy creando para ella, ¿no?

Claro cariño, la protagonista de la historia se llama, Lucille.- La emoción ya comienza a crecer en ella. Esta lista para comenzar. –

¡Se llama muy pare jito a mi papá! – Me comienzo a reír, la observo y corrijo el error en la palabra.-

No, Lucy, es parecido al mio, no pare jito. Vamos a empezar con la historia. “En las cavidades de la cueva de la Ciudad Ámbar, el consejo en alto y el resto de la ciudad. Lucille, al poner al tanto al consejo de el extraño objeto que el chico de tierra dejo colocado en la entrada a la ciudad, debían deliberar sobre que hacer, no sabían a que se enfrentarían, pero si un simple chico de tierra la tenia en sus manos no podía ser muy peligroso.

Eyádes, no seas cabezota, debemos saber bien lo que haremos, o pondremos a todo el mundo en peligro. – Oceánides, el tritón más anciano del consejo, intentaba conducir a su compañero hacia la mejor opción. –

¡NO AMIGO!, se equivocan los tres, si no quieren hacer nada, están en su derecho. Lo haré yo por todos. – Eyádes sumergido, directo a la salida de la cueva. Al encontrarse de frente con el objeto, se paro detrás de él, apunto la cola y las manos al objeto, y poco a poco la luz en el era más intensa.-

¡ALTO!, ¡NOS PONDRÁS A TODOS EN PELIGRO! – Era demasiado tarde, soltó una gran descarga directa en la caja, que quedo totalmente quemada, Anereda, la consejera más joven de las sirenas, la recogió de entre los corales amarillos.

No fue tan difícil, alguien tenia que hacerlo. De nada amigos de Ciudad Ámbar. Ya se dieron cuenta que no había nada a lo que tener miedo. – Eyádes orgulloso de su logro, volvió dentro de la cueva, Oceánides lo acompaño, como muchos otros. Yo observaba a Odine y Anereda, las consejeras de las sirenas, no articularon ninguna palabra, ni compartían ningún pensamiento para que el resto pudiésemos escucharlas, pero por las miradas y gestos, estaba claro que conversaban sobre la situación y que no compartían la misma reflexión que los tritones.

Ya en casa, flotando en mi poza de agua, se me venían a la cabeza el rostro del chico de tierra. Se me había ocurrido un a idea, pero no le podría decir a nadie, o jamas me dejarían hacer lo que me propongo. De todas maneras, se acostumbraron muy bien a mi ausencia, nadie notaria nada raro.

Al pasar por los arrecifes de corales ámbar, recogí una parte de ellos, y los introduje en mi bolsa, me vendrían bien para cambiarlos en tierra. La ciudad estaba muy vacia en estos momentos, todo el mundo estaría en sus casa durmiendo, pude salir de ella sin problema y atravesar la cascada. Solo me faltaba poder salir de la cueva, sin que ningún valavc me viese. Antes de poder salir de esta, debo dibujar el mapa de los puntos de la cavidad principal, me cuelo en ella, dibujo lo más necesario de él y me sumerjo de nuevo para salir.

La verdad, fue fácil el salir de la ciudad, algo raro, ningún valavc merodeaba la zona y eso es lo más extraño de todo. Tampoco me pararía a investigar, mi punto principal seria arreglar los puntos mágicos desde tierra y ver que es lo que tanto hacia temer al consejo de la gente de tierra. Pues a un que dicen que todo ya estaba arreglado, La Ciudad Ámbar, estaba muriendo por los humanos, debía saber el por que.

Veía la playa desde el punto donde me encontraba en el agua, solo debía encontrar un lugar seguro donde esconderme hasta que mi cola estuviese seca y así pudiese colocar un ungüento mágico que me diese unas piernas y poder moverme por tierra. Solo espero que mi Vanaema, no eche en falta que se lo cogí de su gruta. En la zona norte, visualizo una zona muy frondosa, me ocultare allí. Todo está en calma, la luna se refleja fuerte en el agua, se ve preciosa tan redonda y perfecta.

Coloco unas cuantas hojas, hago más confortable la arena, a un que no hay nada como dormir en el agua. Poco a poco mis ojos pesan, no me puedo quedar dormida, me podrían descubrir con cola.

¿Chica? ¿Chica? ¿Que paso con tu ropa? ¿Estas bien te paso algo?, Toma mi chaqueta. – El chico de tierra hablaba mucho, se quito, lo que él llamaba chaqueta y me tapo, todo había salido bien y tenia mis piernas, pero no me di cuenta de cubrirme, nunca usamos nada para cubrirnos, a las sirenas los pechos se cubren solos por unas escamas finas y ahora lo tenia todo visible. – Te llevare a un sitio seguro, encontraremos algo de ropa que taparte.

¿Ropa? – Debe de estar hablando de las telas que usan para cubrir su cuerpo. No se nada de la gente de la superficie, la pamillere no nos habla mucho de ellos, simplemente que no fuésemos nunca a tierra y que nos querían destruir. Pero de momento no parece ser así. – Lo siento, pero tengo algo que hacer, mi, mi ropa.- En mi cara se podía ver la duda, no estaba segura si había dicho bien la palabra, debía pasar desapercibida. – Se la llevo el agua, nade mucho y cuando la quise recoger, no estaba. Si me puedes prestar algo, mi casa queda lejos y voy hacia otra dirección.-

¡Claro!, pero no me has dicho tu nombre. Marcos.- Me ofrece su mano y sonríe, parece agradable. Pero no me puedo encariñar con los humanos. Mi hogar es el mar.-

Lucille y sin se desagradable, tengo bastante prisa. – Su rostro se enfrió un poco, pero me lleva con él.

En cuanto me cubro, recojo mi bolsa de Ámbar y sin despedirme del chico, salgo por la primera puerta que me encuentro. Necesito encontrar el puerto, allí están los barcos de los hombres que trabajan el ámbar, y así averiguar algo más. Al llegar a este ya no queda ningún barco, todos salieron ya y si decido acercarme mucho al arrecife, la gente de Ciudad Ámbar me pueden ver. Me quito la ropa que me presto el muchacho y la guardo en la bolsa, aseguro de que no me falta nada, lo más importante el ungüento, tiene efecto de días, pero no sé exactamente cuántos. Y me tiro al mar sin pensarlo. Busco los barcos, sin acercarme demasiado, esperare a que se acerquen ellos. Necesito averiguar algo, si no mi siguiente opción es un viaje muy largo, hacia otro punto mágico y por lo que te enseña la pamillere, no están cerca.

A la espera de la cercanía de los barcos, pronto va viniendo el primero, me quedo lo suficientemente lejos para que no me vean. Cuando lo amarran en el puerto, me coloco debajo del desfiladero y escucho su conversación con otro hombre que trabaja en el ámbar. Ambos hablan de que las minas de este, están quedando secas y que deben picar en el centro de la isla, y averiguar si es cierto que en ella hay otra mina. ¡Debo avisar a la ciudad!, o la destruirán y será el fin de todos los puntos mágicos. Me sumerjo y nado lo más lejos posible de estos monstruos. No muy lejos de mí, hay una pareja de delfines, deben hacerme un favor. Concentro todo el recuerdo en mi colgante y lo transporto a una caracola, la envuelvo en un algo y le pido a los delfines que lo lleven hasta la cueva de Ciudad Ámbar. Ya vería el consejo como comunicarse conmigo.20160818_102315 - copia

Sin pensármelo mucho ya me dirijo hacia mi siguiente destino, Ciudad Agua Marina, necesitaremos mucha magia para revivir a la Ciudad Ámbar y proteger el mundo mágico.

*Valavc se le considera un vigilante o protector del mundo mágico*

*Vanaema es una abuela del mar*

*Pamillere, maestra sirena*


Señor Oceánides, un delfín trae esto.- Oceánides recoge el trozo de alga y lo desenvuelve, en su interior hay una caracola, ella pronto comienza a brillar, de ella sale un recuerdo, poco a poco más visible.-

Lucille. – Un grito ahogado sale de mí, mi hija, mi pequeña, siempre con su rebeldía. Ella sola se pondrá en peligro. El recuerdo es claro, se ve lo que ya nosotros sabíamos, unos hombres de tierra hablando de que tienen que adentrarse en la isla y perforar en el interior, para encontrar la mina que ellos creen mito.-

Odine, tu hija es una ilusa si cree que ella sola va a protegernos a todos. Va a conseguir que la maten, o peor que nos maten a todos.-“

Lucy como cada noche ya esta dormida, cansada de tanto nadar, mañana le espera un viaje muy largo hacia Ciudad Agua Marina, que descanse. Beso su frente y compruebo que este bien arropada.

Aneizar

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La Ciudad Ámbar.

Los puntos mágicos.

 


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La Ciudad Ámbar.

Lucy se sube a su cama, se tumba y yo la arropo. Ella me mira impaciente que continué con la historia.
Papá, ¿Dónde iremos? – Sus ojos brillan y miran expectantes lo que tengo que contar. –

¿Dónde quieres viajar? ¿Por que no hablamos del núcleo principal de los puntos mágicos? “La Ciudad Ámbar”. – Ella comienza aplaudir. –

Recordemos que esta ciudad está en el mar Báltico, necesitas viajar hasta la isla Gotland, a las playas del norte, tienes que introducir mar adentro, bajando a las profundidades y al lado de unos corales de color amarillo brillante, encontraras una cueva enorme, está oculta por un hechizo, que protege a la ciudad de los terrestres. Al entrar en la cueva, a medida que te introduces en ella, el nivel de agua desciende y entre sus tantas cavidades, la más grande, contiene un montículo con una piedra de Ámbar, con gran poder alimenta toda la ciudad y mantiene los puntos unidos. También es enlaza con los puntos mágicos de la superficie, en tierra y aire. Dentro de la cavidad hay una cascada de agua, cruzándola viajas directamente a la ciudad, todas las sirenas viven en armonía unas con otras, junto a los tritones. Todos ellos están muy unidos, no hay rey, ni reina, de la ciudad se encarga un consejo, que cambia cuando es necesario, lo elije la ciudad y las decisiones son tratadas allí. Pero adentrémonos en la verdadera historia …
En la superficie, el día es soleado, con el cielo despejado, un grupo de jóvenes llegan a la isla de Gotland, sujetan su lancha y bajan sus provisiones. –

¿No os parece que hemos traído demasiada comida? – Dice un chico de estatura baja y pelo rubio, es delgado y sus ojos son claros. Estos chicos de tierra no son muy diferentes de los tritones que hay en el mar. Sus amigos se comienzan a burlar del comentario, ellos se introducen al interior de la isla, no parece que se vayan a meter en el agua todavía. Me sumerjo de nuevo en el agua y me voy a vigilar los alrededores de la cueva. Nunca he salido fuera de las aguas de mi ciudad, vigilar que la gente de la superficie no nos descubra ha sido siempre lo primero, pero los cuentos de los que nos hablaron siempre las Vanaemas, hay puntos mágicos arriba, hadas, brujas, unicornios y más seres mágicos.

Al entrar en la cueva, antes de llegar a la cascada, a mi derecha oigo las voces del consejo, discutiendo la seguridad de los puntos mágicos del planeta.
Oceánides, la sobre explotación de los humanos con las minas de Ámbar es cuestión de tiempo, las agotaran y acabaran encontrando la que hay bajo la isla. – La consejera de las sirenas, lanza sus defensas hacia el consejero de los tritones.-
Odine, antes debemos hablar con el resto de la ciudad, no podemos ordenar nada sin ellos. Y menos meter en medio a los seres de la superficie. – Las cosas se están poniendo realmente mal, el mundo mágico realmente corre peligro. Me hecho hacia atrás para sumergirme, pelo mi cola golpea contra unas piedras, dejándolas caer, ocasionando un fuerte estruendo, el consejo se da cuenta, pero puedo salir de allí sin ser descubierta.

En vez de volver a casa, decido volver a la superficie y ver que hacia el grupo de antes. No es difícil encontrarlos, se encuentran a unos metros de mi, me encuentro escondida entre unos montículos de rocas mar adentro, ellos no me pueden ver pero yo a ellos si. Parecen entretenidos y pasándoselo bien, yo nunca paso tiempo con otras sirenas de mi edad, me gusta la soledad y la tranquilidad que me da el agua. En mi despiste los chicos de tierra se han ido introduciendo más y más, se encuentran muy cerca de donde yo estoy, el salir de mi escondite ahora es imposible. Sigo mirándoles curiosa que dicen, que hacen. Una vez se vuelve a alejar un poco y están despistados, me sumerjo y me voy. Soy parte del agua, es lo que soy.

Me paro de golpe antes de llegar a la cueva, cerca de la entrada, está uno de los chicos terrestres, el chico rubio y pequeñito de antes, tiene algo cubriendo su rostro y algo a su espalda, parece que le permite esta bajo el agua. Me escondo cerca de donde pueda observarle, él investiga los colores amarillos, saca un artilugio pequeño, apunta hacia los corales y de esa pequeña caja sale una luz. Me asusto al no esperar eso mi cola desprende algo de electricidad, el chico al ver el destello hazla la vista, pero antes de que me vea, me estabilizó y regreso tras los corales. El deja su cajita en un coral al lado de la entrada de la cueva. Acto seguido se marcha, no se si esa caja pude hacerme daño, paso detrás de ella, y vuelvo a la ciudad, para contarle al consejo sobre esa misteriosa caja de luz”.
Lucy ya duerme, le doy un beso en la frente y apago la luz.

*Vanaemas: abuelas del mar, sirenas ancianas.*

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Los puntos mágicos.


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Los puntos mágicos.

  •   –  En el océano queda mucho que explorar, a un que las criaturas que allí habitan, no piden que las encuentren. Viven en tranquilidad, manteniendo el equilibrio entre ambos mundos. Existen seis cuevas subterráneas, que se unen con puntos y líneas en un mapa. Si una de estas cuevas pierde su magia, las otras cinco morirán. Los seres que alimentan esos depósitos de magia, viven bajo el agua, de tez pálida y destellante, con largas colas y sedosos cabellos, estos de colores vivos. Sus colas cubiertas por escamas hasta gran parte de su torso, también conducen la electricidad. Puedes pensar que son, ¡UNA GRAN ANGUILA GIGANTE!, pero no. Esa es su magia, su don. Son las Sirenas.

    *imagen adquirida de Internet, modificada por mi* 

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    – ¡Oh, Papi!, ¡ya soy grande para cuentos de sirenas y hadas! – Me decía Lucy, mientras no quitaba detalle de las palabras que salían de mi boca.

    – déjame que continué, te gustara. Por donde iba, así si. En estos puntos mágicos, en cada cueva, había una ciudad marina. En los continentes, cerca de las costas, teniendo que nadar en las profundidades del mar, podías encontrar las cuevas. Golfo de México, Estrecho de Drake, Mar Báltico debajo de la Isla de Gotland, Océano Indico también ubicado en la isla de Madagascar, Mar Coral cerca de la gran barrera de coral y el Mar Amarillo en la costa de Corea del sur.
    En esas cuevas, en una de sus tantas cavidades, se encuentra un montículo, en el centro incrustado veras una piedra preciosa, que es el corazón de la Ciudad marina que habita en esa región. Y la ciudad adquiere el nombre de la piedra.- Lucy esta embelesada con la historia, y me está prestando toda su atención.

    – ¡Papi!, se te olvidan los nombres de las Ciudades y sus piedras. – Muy emocionada, a su manera, me pide que continué.-

    – En el golfo de México, nos encontramos con la Ciudad Agua Marina, en el Estrecho de Drake se encuentra La Ciudad Diamante, En el Mar Báltico encontraremos La Ciudad Ámbar.- Cojo mi vaso de agua, bebo un sorbo y continuo.- En el Océano Indico esta La Ciudad Grandidierita, En el Mar de Coral y no, no es Ciudad Coral es La Ciudad Rubí y por último en el Mar Amarillo, está la piedra volcánica, por  lo tanto es La Ciudad Volcán. – Al terminar de hablar compruebo que la niñita que ya es mayor para estas historias, ha quedado agotada de tanto turismo fantástico. La arropó, apago la luz, la dejo soñando y aventurándose en grandes misiones con sus nuevas amigas las sirenas.

     

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