El Clan de la sangre oscura.

Relato para la antología #DeMatarTambiénSeSale


Mi nueva compañera de vieja me observa, está dispuesta a escucharme.
—Provengo de un pequeño poblado de Salamanca, formamos el “Clan Argen Ergnas” o de sangre oscura. Solo formado por mujeres y para mujeres. Yo tengo un puesto más difícil, no soy una bruja más. Como heredera a Reissi o suprema del grupo, mi entrenamiento es más complejo que el del resto. Puede ser la más despiadada de todas y así me querían, pero todo eso lo deje ya en el pasado. Ya han pasado meses desde el último “Ascenso”, (Decidí terminar con eso). A un que, eso significará abandonar a mi familia.
Ellas son muy tradicionales, jamás dejarían que olvidara las tradiciones, menos aún que ellas las cambiaran a mi beneplácito. Para mí costumbres ancestrales, obsoletas. Aun así con un gran valor sentimental para las Argen Ergnas.
La nana Reissi, lleva el mando mucho antes de mi nacimiento. ¿Mi abuelo?, junto con mi padre y el resto de hombres, (que alguna vez se toparon con nosotras). En el cementerio, protegiendo nuestras tierras. Por todo eso y más, hui. El Ascenso es eso, otro estúpido ritual, como un gran banquete acompañado por un ceremonia matrimonial. Para nosotras un simple carnal, o compañero sexual. Elegimos a un varón de nuestra misma edad, entonces debemos unirnos a el (siendo ambos fértiles). Asegurándonos quedar embarazadas, si es el correcto quedaremos en cinta. Si no, el hombre será abandonado en el bosque.
Las nuevas Gareis o candidatas al carnal, le darán caza. Y tras ese sacrificio se ungirán con su sangre, obteniendo más poder y fuerza. Revitalizándose para su ascenso. Cuando el embarazo es seguro, nuestro siguiente paso es saber su sexo. Si es niña, la mujer será bendecida por la Reissi. Si es niño, el destino de la mujer será el mismo que el de un hombre impuro.

—¿Por eso huiste? ¿Traes un varón?— Mi nueva amiga, no se fía del todo de mí. Puedo notarlo.
—Puedes estar tranquila. Tengo bastantes sellos protegiendo la casa.— Su ritmo cardíaco va en aumento.
—Si tienes, la necesidad de protegernos. Muy a salvo, no estamos.— Puede que tenga razón. Pero si quiero seguir teniendo estando a salvo, debo tranquilizar la. Eludo sus preguntas, ella sigue pidiendo respuestas. Decido contarle más sobre mi historia, así la tendré distraída.
—Desde pequeña las herederas Reissis son formadas, de diferente manera. Muestran más poderes que una bruja más del clan. Yo sé la capacidad que tengo. Y por que soy una amenaza para la Reissi, a un que sea mi sangre.
—A un no me has contestado. Estas cambiando de tema. — No hace falta que termine de hablar. Al final decido darle algo, si no mi plan no saldrá bien.
—Lo traía. Por la caza y los sacrificios, le perdí.—Tras unos segundos, se decide a hablar. —Sinceramente, creo que estas chalada o delirando. A dedicada. ¡O yo que se!. Bodas, rituales, cazas, sacrificios… Me estoy volviendo loca. Yo no te puedo ayudar. Vete a la policía a un hospital, o escribe una fantástica novela. Pero dejame en paz.— La única manera de que me crea, es probando con algo sencillo.

Chasqueo mis dedos, el hormigueo recorre mi palma. El destello va apareciendo, saliendo por mis dedos. Mis manos danzan, elaborando un baile que hipnotiza a cualquier humano. Ella esta confundida, no contesta, no reacciona. En estos momentos de soledad que no tengo a nadie, me da la suficiente confianza. Puede llegar a ser, una gran aliada. Puedo infiltrarme entre ella y el resto del mundo, para seguir la pista del clan. La chica queda confundida, ante el poder que le dejo ver. Pero al frenar la exposición de magia, ella vuelve en si y su cara, muestra el miedo que siente. Sé hecha hacia atrás.
—Quieta, no te haré daño. Solo quiero poder esconderme.— Mis días de Garei, han acabado. No quiero hacerle daño.
—Repito, yo no puedo ayudarte.— Ella esta asustada, de ahí su negación. Si que puede ayudarme, más de lo que cree. —Puedes, solo dejame mostrarte como.—
—¿Como sé que no me harás daño?— Le tiendo mis manos, debo dejar que confié en mí. Como un cachorrillo, que oliendo lo desconocido, poco a poco venzo sus barreras. Sus facciones, poco a poco se van relajando. Nunca antes, había manejado las emociones de otro ser. Podía sentir, como estaba funcionando. Continuo con mis historias, parecía que eso le mantenía distraía y se olvidaba mi presencia. Toda la formación desde niña, me estaba siendo de gran ayuda. Tocando ambos lados de su cabeza, dejo que mi poder haga el resto. Dejándole conocer toda la verdad, que surgió el día de “Mi Ascenso”. En el reflejo de sus ojos, puedo ver como se pasa cada momento. Puedo oír cada latido de su corazón, cuando siente miedo, feliz o herida. (Es diferente desde fuera, yo pude vivirlo en mis propias carnes). Un grito ahogado, sale de su garganta. Es horrible y mi cuerpo hormiguea, con la sensación escalofriante del momento cesa, y la conexión finaliza.

—¿Como puedo ayudarte?— No quiero perder el tiempo. Continuo con mis manos en su cabeza.
—“Oigufer im es. Opreuc ut rapuco emetimrep”—Puedo ver, mi cuerpo desvanecerse. Ahora veo desde otros ojos, desde los suyos. Sigo notando su presencia. Está aquí conmigo, luchando por salir. —Estaremos juntas durante un tiempo. Cuando todos estemos seguros. Te devolveré tu cuerpo.— La presión acaba, eso significa que ella acepta la unión (o eso quiero creer).

Debo dejar mi cuerpo bien protegido, El conjuro que uso es complicado. Puedo ver como todo se forma, la burbuja va rodeando el cuerpo. Ya me voy sintiendo más aliviada. Sé que mi cuerpo no se pudrirá y podre recuperarlo, cuando lo deseé. Todo es más complejo, de lo que muestro al hacerlo. Sé que cuanto más magia use, más me desgastare y más expuesta estaré. Pero debo cubrir bien mis pasos y tener más cuidado. La siguiente parte, es más dura. Pido a la madre tierra, que me ayude. Dándome fuerzas, para completar el siguiente paso. De la tierra levanto un gran panteón de piedra, dejando así mi cuerpo sepultado. Solo yo, puedo sacarlo de esta prisión protectora. Y el tercer y ultimo paso, hechizos protectores y veladores. Cuando ya he terminado con todo, decido poner rumbo hacía un refugio provisional.

Entre las cosas de la chica, encuentro su documentación y un móvil. Su casa sera un buen sitio, busco en sus recuerdos. Necesito información, y no puedo ir a su casa sin memoria. Sabiendo lo suficiente, me voy hacia la carretera. Ahora necesito transporte. Hacer dedo es la mejor opción. Ya he hecho demasiada magia, no debo llamar más la atención. Cuando llegue a la casa de la chica, me pondré en contacto con mis hermanas. Pronto será su ascenso, debo protegerlas. Al encender el teléfono de la chica, varios mensajes saltan. Muchos preguntan por su localización. Debió escaparse. La amnesia, al final será la mejor opción a las posibles preguntas.

Tras 15 minutos caminando, puedo escuchar los coches pasar. El cielo comienza a nublarse y los rayos se posicionan en el cielo. La lluvia cae sobre mí, no tengo nada con lo que taparme. Tampoco le doy importancia. Después de que pasan cuatro coches, parece que el siguiente va a parar. Un gran monovolumen pasa muy cerca, pero al final sigue su camino. Cuando prácticamente pierdo al vehículo de vista, este da marcha atrás. Al acercarse a mi posición, para.
—¡Hola! Es peligroso que una jovencita, ande por aquí sola, de noche y con este tiempo.— Una familia, se encuentra en el vehículo. La mujer, con un tono melodioso, parece ser muy agradable.
—¡Sube!. Te acercaremos donde sea necesario muchacha.— El hombre también parece agradable. Siento que me puedo fiar de estas personas.
—¡Les agradezco muchísimo! Ando perdida, ¿podrían llevarme a Manjón, en Zamora?— El hombre asiente. Al abrir la puerta trasera, me encuentro con un niño de unos 10 años y un pequeño perro mestizo. El perro al verme se asusta, y se pone bajo el asiento del niño. El niño al ver la reacción de su perro siente desconfianza. Confió de nuevo en lo que soy capaz de hacer. Puedo controlar al pequeño chucho. El chico se percata de que algo le ocurre al perro. Al final controlo a ambos, tendremos un viaje tranquilo.

Tras media hora de viaje, varias preguntas incomodas, canciones de viaje y algún chiste malo. Llegamos al pueblo. Al entrar por este, puedo reconocer la tercera casa. Al verla, la chica vuelve a insistir por salir. Debo contenerla, o la familia se asustara. A un que lo más normal, es que piensen que tengo alguna enfermedad mental.
—¿Meredith?— Efectivamente, la mujer se ve asustada. —
—No se preocupe María, es un mareo. Seguro que de cansancio. Ya he llegado, muchísimas gracias por todo.— Salgo rápido del coche, no es necesario tener una emotiva despedida.

Al tocar al timbre, la puerta se abre. Puedo recordar a la mujer. Es la madre.
—¡Andrea! ¡Hija miá!.— La mujer llora, la alegría de reencontrarse con su hija. Un gran revuelo de gente, se acerca a la entrada de la casa. Todo el mundo se nos hecha encima, formando un gran abrazo. La chica, Andrea. Vuelve a intentar salir del cuerpo. Puedo sentir la presión dentro del cráneo, como intenta salir liberado a través de mis ojos.
—Dejarla respirar.— Habla el padre. Ambos se abrazan y me miran. Bueno la miran.
—Mi niña, ya hablaremos. Necesitas un baño. Pasa.— Ambos me acompañan por el final de un pasillo, dejándome frente a una puerta blanca.
—Pasa.— Asiento y abro la puerta. Al pasar dejo a toda esa gente atrás. Y cierro la puerta.

Respiro hondo, pongo el pestillo y abro el grifo del agua. Ahora mismo no debo perder el tiempo. Comienzo a buscar en los cajones algo que corte. Al final de uno de ellos, encuentro unas cuchillas de afeitar. Hago un corte en mi mano y restriego la sangre por el espejo, formado una cruz. Necesito contactar cuanto antes con mis hermanas.
—“Ergnas al a omall ergnas noc”.— El espejo ya empañado del calor, se vuelve turbio. La imagen cambia. Ante mí está el dormitorio de mis hermanas.

—¿Agnes? ¿Agbae?— Es Agbae, la primera en aparecer. La noto extraña a simple vista, sé la ve triste.
—¡Agnes!, ven. Hay una chica en el espejo.— Agnes se pone a su lado, está muy seria. Al contacto conmigo su rostro cambia. Me reconoce, no se sorprende de verme.
—¿Meredith?, ¿Eres tú?— La que si se asombra es Agbae, al oír mi nombre. La veo nerviosa. No sé por que sus dudas. Ellas saben, que jamás las dejaría. Mi cuerpo empieza a sentir una fuerte tensión. Como una gruesa cuerda, que sale de mi cuello tensándolo. La puerta del baño es aporreada, la ignoro.
Tras esa interrupción y el fuerte sonido del agua caer. No veo venir a nana Reissi, ella se encuentra detrás de mis hermanas. Puedo verla acercarse, pero no me da tiempo a cerrar la conexión. Al introducirse en el espejo, me arrastra con ella dentro del reflejo. Ahora si, la conexión se cierra cuando yo entro. Su voz comienza a retumbar, toda la habitación tiempla.
—Como heredera a Reissi, has traicionado al clan. Pero no solo eso, también a tu propia sangre. Rompiendo tradiciones que llevan generaciones con nosotras. Tu sacrificio por deshonra, será tu penitencia. Si no es así, lucha para conseguir tu cargo. Si vences, seras la nueva Reissi. — Todo era más fácil antes, cuando era igual de sangrienta que ella.
—Nana, no me enfrentare a ti, ni a mi madre. Todo eso para mí, ha acabado. Desde que me marche, no he vuelto hacerle daño a nadie. Y menos quitarle la vida.— Una siniestra sonrisa se dibuja en su cara.
—¿Estas segura de eso? ¿El cuerpo que ahora habitas?— Desde su lugar aprieta su puño, enlazándose con mi cuello. Casi sin aire, consigo seguir respondiendo a sus preguntas.
—Ella, sigue aquí conmigo.— Suelta el puño, llena de rabia.
—¡NO SIRVES NI PARA OCUPAR UN CUERPO!. Si seguiste bien tu formación. Sé que tendrás bien protegido tu cuerpo. Sé que no eres tan tonta.—

—¡NO!, nana quedara atrapada.— Agnes, se pone frente a ella. Pero como Reissi, ya no ve los lazos familiares. Abofetea a mi hermana, dejado la caer al suelo. Con un gran corte en su mejilla. La Reissi, con los ojos inyectados en sangre. Agarra esta vez con sus manos mi cuello. Oprimiendo cada vez más y clavando sus largas uñas en mi carne. Sintiendo la sangre brotar por mi garganta. Mi nana ya no está aquí, ella a muerto. La Reissi, protege a su clan con rabia. Pidiendo sangre.
—¡LUCHA! ¡LUCHA! Vuelve a tu naturaleza.— Cuando prácticamente, me he apagado. Una gran rabia nace de mí. Mí poder sale de mí.
—¡JAMÁS!— Nana, sale despedida unos metros delante de mí. Ella vuelve a ponerse en pie. Sus ojos se oscurecen, su cuerpo se alza por encima del suelo.
—¡LUCHA! ¡ESTA DENTRO DE TI, ES TU SANGRE! ¡Eres una de nosotras, siempre lo has sido!— Me dejo vencer, cayendo sobre mis rodillas. No quiero luchar. No quiero volver a matar.
—Nana, sé que estas hay. Algo tiene que quedar dentro de ti. La sangre no es la solución y nunca lo será. No quiero volver hacer daño, nunca más.— Sé que no la he convencido. Pero se la ve más relajada. Su mano ha aflojado, y puedo notar como el aire, pasa por mi garganta.
—Cambiar tu destino no cambiara a todo el clan. No tienes salvación.—
—¡Nana, no luchare contra ti!— Mis palabras la devuelven el odio, hacia mí. Vuelve apretar de nuevo mi cuello.
—¡AFRONTA TU DESTINO! ¡TU SACRIFICIO!— Mi madre empuja a la Reissi, pero tampoco consigue nada.

—¡NO! Madre, esa no es la solución. Debemos cambiar algunas tradiciones. Al igual que cambian los tiempos.— Poniéndose ante ella, la atraviesa con una intensa luz. Ante tanta rabia, que consume todo a su paso. El calor que desprende quema. Nana, esta vez tendida en el suelo no se levanta, las llamas la comienzan a rodeas. Convirtiéndola en polvo. Todos compartimos miradas, se podía palpar la angustia y el miedo que teníamos.

Mi madre ocupa su nuevo cargo como la Reissi.
—Lo siento hija. Debo imponerme. No seras sacrificada. Pero si castigada con el encierro y el destierro. Espero puedas perdonarme. “ Etnapuco oredadrev us a opreuc le evleuved. Ecenetrep et euq opreuc la evleuv”.— Tras la última palabra Andrea, vuelve a ocupar su lugar. Yo soy empujada a salir fuera de él. Ella se desmalla y yo regreso a mi verdadero cuerpo. Puedo ver a mi alrededor, pero no puedo moverme. Esta sera mi prisión, una burbuja vidriosa. De la cual jamas podré escapar. También sera la protección perfecta. En la que jamas, podre hacer daño a nadie, ni a nada. Lo que mi madre no sabe, es que si soy absuelta de mi castigo. En ningún momento podre volver. Las protecciones puestas en el panteón, solo pueden ser bajadas por mí. Y dentro del vidrio, la magia no puede salir. O eso creía hasta el día de mi rescate.

El ruido retumba dentro de la burbuja, hasta donde me alcanza la vista, vi una gran sombra.
—¿No pensarías, que te iba a dejar aquí? —Mi carnal, estaba aquí. O yo había muerto, o él seguía con vida. Con un gran mazo, comienza a golpear la burbuja, resquebrajando cada parte de esta. Tras el último golpe la burbuja venció y yo caí al suelo.
—¿Cuanto tiempo ha pasado? — Le veo algo más mayor.
—¿Desde tu Ascenso? o ¿desde tu encarcelamiento?— Me ofrece una botella. Tras tanto tiempo estoy sedienta. —Han pasado diez años ya, desde que te quedaste aquí encerrada.— Necesito comprobar lo que dice, recojo un trozo de vidrio, miro mi reflejo en él.
—¡Estoy igual!— Estoy sorprendía, me toco el rostro, no he cambiado nada. Al darme la vuelta toco el suyo. El se ve diferente.
—Debió ser la magia que protegía el cristal. Debes regresar a tu casa, las gemelas se han hecho con el clan. Asesinaron a tu madre, ocupado el puesto Reissi. Tienen a todo el clan esclavizado, y quiere gobernar los clanes de alrededor. Incluido el mío, yo ya lo he podido ver, Gureh nos lo enseño todo.— No asimilo bien, toda la información. Habla demasiado rápido, tosas las palabras se mezclan en mi cabeza y no les encuentro un orden.
—¿Tú estabas muerto?— Sigo acariciando su rostro. —No, me escondí en el bosque. No fui muy sincero contigo Meredith.—Errael, el chico que elegí como mi carnal. Hace bailar sus manos alrededor de su rostro, una luz azul sale de sus dedos. Este vuelve a verse más joven, como cuando le conocí.
—¿Eres brujo?.— No contesta.—¿Eres brujo?.— Me he quedado bloqueada, todo lo que creía saber ahora no importaba. Era mentira, todo tenía explicación y eso cambiaba la historia. —Después de tanto tiempo, todo está completamente diferente.
—Debes ayudarme a acabar con tus hermanas. O ellas destruirán todos los clanes.— Cuando Errael, ve que yo no contesto, conecta su mente a la miá. Comienza a mostrarme todo desde mi destierro. Por fin comienzo a reaccionar.
—Mis hermanas jamas han sido así. Es Nana. Tiene que ser ella.— El me escucha, me deja hablar.
—Podemos parar todo esto sin hacerlas daño. Destruirlas no es la solución. A un que mi propio poder, me tuviese retenida. Sé que mi propia voluntad, sera mi aliada en esto. Si es nana quien ha alterado la paz en el clan. Debo devolverla al infierno. De donde nunca debió haber salido. Después de que mi madre, sacrifico tanto. Consiguiendo lo que yo no pude, A un que eso no durara.
—Debemos encontrar primero, quien ha conjurado a Nana. Y después, sacarla de su portador. Solo espero, que quien sea de las dos. Siga dentro. No quiero perderme en la venganza.— Sé que puedo aguantar.
—¿Crees que podrás?— él coge mis manos. Sé que intenta darme fuerzas.
—¡Sé que puedo! Errael, de matar también se sale. Dejame enseñarte.— Dejando caer una sonrisa, el me aparta a un lado. Abriendo frente a nosotros un portal. Ambos entramos dejando el panteón destruido. Una vez dentro este se cierra. Quedando nosotros en el otro lado. Una vez en mi destino, no reconozco el lugar. El clan está diferente, nuestro pequeño pueblo ahora está enterrado en cenizas. Consumido por las llamas, y tapado con el humo. Miro a Errael aterrada, ¿Seguro este es el clan?
—¿Hemos bajado ya al inframundo?— Él niega.


 

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