Premonición.

Recorriendo cada punto del bosque, sin ningún rumbo fijo, sigo hacia adelante, no pienso y diría que ni siquiera respiro. No se si me siguen o si estoy siguiendo a alguien o algo, simplemente camino. Al llegar al corazón del bosque encuentro una pequeña casita, no tiene luz, no parece que tenga vida. No lo pienso, me adentro en ella, no sé que esperar y tampoco me importa esperar algo, simplemente lo hago. Ni el crujido de la puerta me hace estremecer, diría que no siento nada en este momento. Está oscuro, tampoco me importa, recorro cada rincón del habitáculo, escucho sonidos, escucho susurros, no respondo, no tengo voz. En, la ultima planta al final del pasillo, una pequeña niña me espera, con un cabello rojo como el fuego y unos grandes ojos color miel. Ella me tiende la mano, su parecido me resulta muy familiar, le respondo estrechándole mi mano y me dejo llevar en la dirección que ella quiere. No queda mucho por recorrer, llegando al final de la casa. Nos quedamos frente a una puerta, todo ruido cesa y la niña desaparece, una voz muy dulce me pide que habrá la puerta, que entre. Atraída por la voz, obedezco, una gran luz me ciega, no puedo ver que me espera dentro, pero a un así mis pies avanzan sin preguntar a mi cerebro. Al mirar atrás, ya no hay puerta, ya no hay nada, me encuentro sola. Avanzo en ese mundo vació, y al final vuelvo en bucle al principio de todo, vuelvo a caminar por el bosque, sin rumbo, sin pensar, sin respirar. Bells-Gwaentoo
Recorriendo cada punto del bosque, sin ningún rumbo fijo, sigo hacia adelante, no pienso y diría que ni siquiera respiro. No se si me siguen o si estoy siguiendo a alguien o algo, simplemente camino. Al llegar al corazón del bosque encuentro una pequeña casita, no tiene luz, no parece que tenga vida. No lo pienso, me adentro en ella, no sé que esperar y tampoco me importa esperar algo, simplemente lo hago. Ni el crujido de la puerta me hace estremecer, diría que no siento nada en este momento. Está oscuro, tampoco me importa, recorro cada rincón del habitáculo, escucho sonidos, escucho susurros, no respondo, no tengo voz. En, la ultima planta al final del pasillo, una pequeña niña me espera, con un cabello rojo como el fuego y unos grandes ojos color miel. Ella me tiende la mano, su parecido me resulta muy familiar, le respondo estrechándole mi mano y me dejo llevar en la dirección que ella quiere. No queda mucho por recorrer, llegando al final de la casa. Nos quedamos frente a una puerta, todo ruido cesa y la niña desaparece, una voz muy dulce me pide que habrá la puerta, que entre. Atraída por la voz, obedezco, una gran luz me ciega, no puedo ver que me espera dentro, pero a un así mis pies avanzan sin preguntar a mi cerebro. Al mirar atrás, ya no hay puerta, ya no hay nada, me encuentro sola. Avanzo en ese mundo vació, y al final vuelvo en bucle al principio de todo, vuelvo a caminar por el bosque, sin rumbo, sin pensar, sin respirar. Bells-Gwaentoo

 

Y hoy dar las gracias a, Sadire-Divagacionesenrosa.com por el Sorteo que ha realizado. Que tendré el placer de recibir el libro “Menos cuentos de hadas y más polvos reales”. Gracias.

*Foto de Chris Barbalis en Unsplash.*

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Un comentario sobre "Premonición."

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